Cólera es la única palabra que expresa como me siento en este momento, la muy maldita de Zara quiere que vaya a probar al club, aunque hoy es sábado y se supone que es mi día de descanso, ella quiere que además vaya a conocer a las nuevas integrantes. Así que dejé a Fernanda con una niñera y yo encaminé al club con ropa deportiva.
—¡Ya llegué! Y más te vale que esto sea rápido, me hiciste levantarme a las ocho de la mañana para venir aquí. —Le digo a Zara cuando entro al local.
—Llegaste Valerie, te presento a nuestras nuevas reclutas —veo a dos chicas enfrente de ella —Ella es Mónica París.
Señale a una chica como de mi edad, pelinegra con ojos marrones, debe medir un metro sesenta de altura.
- ¿París? ¿Acaso eres francesa? No lo pareces. ¿Qué clase de apellido es París?
—¡El de una futura Artista! —Rodé los ojos. Al parecer decidimos a otra diva en el club.
—Si tú lo dices. ¿Y quién es la otra? —Miro a la rubia de ojos verdes, no debe sobrepasar los quince años, lo único es que es ALTÍSIMA, mínimo una jirafa andante mínimo debe estar rodando el metro ochenta.
—¡La "otra" tiene nombre y apellido! —Responde furiosa la rubia.
—¡Pues dímelo que no lo sé! ¡¿Qué crees ?! ¡¿Qué soy una maldita adivinadora ?! Si fuera así estaría en la calle leyendo el futuro a la gente. - le respondió de la misma manera.
—¡Basta de peleas! Valerie, la rubia se llama Kim —dice Zara interviniendo— Tú les enseña como moverse, atender a los clientes, cómo maquillarse y vestirse para la noche.
¿Por qué yo y no tú? Se supone que eres la dueña del local.
—Porque quiero y yo venta de los ovarios la putisima gana de que seas tú la que las instruya. —Sentenció con una voz seria —Muchachas las dejo en buenas manos, pasaré más tarde para ver sus avances.
Ella vende del local dejándome sola con las dos chicas en un silencio incómodo.
—Bien para empezar ... me disculpo por haber sido una perra hace un instante —ellas parecen sorprendidas —Hoy se suponía que lo pasaría con mi hermana y Zara me hizo venir aquí por eso estoy tan odiosa.
—Y yo que pensaba que ibas a ser más maldita cuando se fuera de Zara —admite Kim.
No juzguen un libro por su portada, si voy a instruirlas me gustaría saber más de ustedes, claro, lo que quieran contarme —digo lo más amable que puedo ser, nos sentamos en el piso —Empezamos por ti Mónica. ¿Por qué estás aquí?
No soportaba la vida que tenía, mi padrastro era una alcohólica que siempre golpeaba a mi madre, ella lo defendía que tenía que ser la mera ... No podía seguir viviendo en esa situación sabiendo que un día él podría hacerme algo a mí —relata con rabia en su voz, ve que odia a ese hombre.
-¿Cuantos años tienes? —Pregunté curiosa.
—Dieciocho recién cumplidos ¿Y tú?
—Diecisiete. —Abrió mucho los ojos —Oye, muchas de las chicas que están aquí empezaron a mi edad. ¿Y tú Kim por qué estás aquí?
Fijé mi vista en la rubia que se tensa de inmediato.
—Escapé de casa ...
—Eso es obvio, sino no estuvieras aquí con nosotras —ella toma una gran cantidad de aire para calmarse.
—Mis padres murieron hace unos meses y quedé al cuidado de mi tía, ella me maltrató e insultó - Kim se levantó un poco su camisa mostrando una cicatriz en su abdomen - Me hizo ella por no querer acostarme con uno de sus amigos por dinero para gastarlos en sus porquerías, me negué y la muy perra me apuñalo con una navaja, prefiero mil veces tener esta cicatriz que dejarme tocar por esos asquerosos.
¿Y tu edad? - pregunta Mónica.
- Tengo quince —responde como si nada, dejándonos estupefactas a Mónica ya mí
—¡Un nuevo récord! La más joven en unirse al club, normalmente todas las chicas comienzan a los diecisiete o más ... —responde intentando sonar tranquila.
—Ahora dinos tu Valerie ... detecta a Mónica —Es justo, te contamos por qué estamos aquí, ahora te toca ti.
—Mis padres murieron dejándome con muchas deudas ya mi hermanita pequeña desprotegida, un día encontré a Zara en la cafetería que trabajaba, ella me recomendó el lugar así que vine y acepté el trabajo. Me ayuda bastante para pagar mis estudios, los de mi hermana y las cuentas de la casa. No me puedo quejar, un trabajo es un trabajo - me levanté del suelo - Ahora ustedes van a aprender cómo hacer el suyo. ¡Levántense!
Les enseño los movimientos más básicos y lo hacen muy bien, no me puedo quejar, son mejores que yo cuando empecé aquí. Estas chicas serán la nueva sensación en el club, no hay duda.