Valerie Treinta y uno de diciembre. Fernanda y yo estamos en el cementerio frente a las tumbas de nuestros padres, las cosas que pase en este año me hicieron cambiar la persona que era, fueron fueron malas y otras muy buenas. Por ejemplo, el haber conocido a Eric y que cada día estoy más enamorado de él. —Por un prosperó año nuevo mamá y papá, donde quieran que estén deséennos suerte para lo que sea que nos depare el futuro. —Pido mientras Fernanda pone las flores en cada lapida. —Quiero hablar con mamá —dice Fernanda y se arrodilla en la tumba, yo hago lo mismo pero en la de papá. “Me habría gustado decirte tantas cosas, poder tenerte conmigo ahora, conocí a un chico, pero tengo miedo. Todo el maldito tiempo tengo miedo de que algo me lo bastante ... Sé que me regañarías por las ma

