No mezclo negocios con placer

947 Palabras
De camino pude ver gente conocida, con un leve movimiento de cabeza fui saludando sin acercarme, enseguida regrese a la barra y pedí un gold rush (bourbon, limón y miel) luego camine directo a la terraza, suspiré y me resigne… nadie nuevo que conocer, tome un asiento elevado cerca de uno de los cristales para por lo menos disfrutar de la vista. No había terminado mi bebida cuando alguien saludo, era Max Schorder viejo conocido, siempre listo para invertir en mis maravillosas propuestas. —¡Hey Max! ¿Cómo has estado? —Mejor que tú, ¿Por qué no te he visto en mucho tiempo? No tienes nada interesante para mí. —Ya sabes que siempre te llevo vacas gordas y no, no tengo nada, últimamente —suspiré para darle dramatismo, me sonrió, me guiño el ojo y para despedirse comento que pronto me contactaría, se dio la vuelta y se fue. Terminé mi bebida, enseguida llegó otra, el servicio aquí era genial, siempre atentos, además ya le había comentado a Henry (el barman) que necesitaba bastante whisky y sabía de mis gustos. Después del tercero comencé a relajarme, cerré los ojos y escuché que alguien se aproximaba y olía bastante bien, esperé a que hablará. —¡Hmm, hmm! —se aclaró la garganta, abrí los ojos y giré la cabeza para ver de dónde venía esa fragancia de cítricos, madera y vainilla. —¡Aah!, delicioso —dije en voz alta, me acomodé en mi asiento, vi como me miraban esos ojos azules de un intenso que me hizo temblar, le sonreí con una clara desfachatez, ¿estaba yo coqueteando con aquel desconocido? Levanté una ceja indicándole que tomara asiento, era alto, más de 1.80, con un traje azul índigo hecho a medida, no llevaba corbata, los dos primeros botones abiertos, mancuernas, reloj, todo en orden con unas facciones bastante atractivas cabello castaño obscuro, imagine que sería un imán de mujeres por lo atractivo que era. Se inclinó —Soy Devon Schuartz, Merts me dijo que podía encontrarte aquí —esa voz grave que parecía vibrar se me hizo tan sensual, por como llama a Merts sin honoríficos, deben ser cercanos o es un arrogante, bastante lindo y sexy. —Gusto en conocerte Devon, dime, ¿qué puedo hacer por ti? —O por dios realmente estaba viendo sus labios mientras hablaba, imaginando como se sentiría morderlos, ¡wow! No podía estar ebria tres copas, no me harían esto, era atracción simple y llanamente. Su mirada me recorrió de pies a cabeza, era obvio que él también me estaba checando. —¡Te necesito...! —admitió con la voz cargada de lujuria, en mi mente yo también lo necesitaba, no sé si de la misma forma, pero con la pausa que hizo parecía que él también quería entrar en el juego. Continuó —PH Enterprise saldrá a bolsa y tú eres la mejor para revisar que todo esté en orden y ayudarme con un acuerdo que no he podido finalizar con Sion IT. Deje de fantasear un poco —soy buena, pero si, Sion IT es de tecnologías, lo siento, no es mi fuerte, Derek Blair es tu opción —¡Yey!, no mezclo negocios con placer. Frunció el ceño. —Me has rechazado sin saber los detalles —enseguida apareció el mesero con otras bebidas, cuando esté se fue, me recargue en el respaldo y cruce una pierna, yo seguía escaneando su cuerpo al igual que él hacía lo mismo, sentía esa mirada que parecía que me desnudaba. ¡Aah!, exhale —Mr. Merts se encargará, no soy la indicada. —Precisamente, él me envió para convencerte de unirte al equipo, sabía de la alta probabilidad de que te negaras. Horror, seguro Merts ya tenía planes para que yo siguiera con mi aprendizaje, ¡demonios! —Bien, ¿y cómo planeas convencerme? —Lo mire directamente a los ojos con una expresión que invitaba al reto. —Había pensado dejar que pusieras la cifra y escogieras los beneficios —lo dijo calculadoramente, quería ver mi reacción. —¿Eso es todo tu poder de convencimiento? —juguemos pensé, cómo manejaría la situación, aparte del atractivo visual, me gusta que sean interesantes e inteligentes, de lo contrario sería un gran no. Al parecer los dos estábamos midiendo el terreno. —¡Tendrás mi gratitud! —sonrió burlonamente. —¿Eso qué significa? —era necesario averiguar lo que para él significaba esa palabra. —Cuando tú quieras o lo necesites podrás pedirme un favor. —Sabes que mucha gente está agradecida conmigo, no creo necesitar nada —necesitaba algo más que eso y mi mente voló a ciertas fantasías. Entonces él cambió el tono. —Seré honesto contigo, tengo mil ideas de cómo hacer que aceptes —se inclinó para acercarse a mí, estirando una mano tomo mi hombro para que yo acortará la distancia. —Ahora mismo me siento desarmado, te encuentro irresistible, no sabes cuánto te deseo, mis pensamientos están lejos de ser racionales. No pude más que esbozar una sonrisa, me tomo por sorpresa la forma tan directa de decirlo, para que no se volviera incómodo, puse mi mano en su pierna para posar mi peso y ahora él fuera el que se acercará, —tú también estás teniendo un efecto inesperado en mí —admití, y regrese a mi posición. Ahora era mi turno de sorprenderlo —si supieras que la respuesta es sí, ¿qué me pedirías? — no termine de decirlo cuando él ya estaba de pie a mi lado para susurrarme —¡¿Estás segura?! —Completamente — acepté, porque sabía a donde nos llevaría todo aquello.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR