Dejate llevar por el deseo

918 Palabras
Tomo mi mano y con un leve jalón me hizo levantarme de mi sitio, agarre mi pequeño bolso y enseguida nos encontrábamos caminando hacia la salida y luego a los ascensores, cuando nos subimos ya había cambiado su mano a la parte baja de mi cintura, tan solo eso y ya estaba sintiendo demasiado calor. Con lo cerca que se encontraba de mí, esa fragancia que antes percibí ahora jugaba con la sanidad de mi mente, la cual comenzó a divagar. Bajamos algunos pisos, me dirigió a una habitación del hotel, ¡vaya, estábamos pensando lo mismo! Una vez adentró, con una calma inquietante se quitó el sacó y sin más me empujó contra la pared lanzándome una mirada dándome la última oportunidad de arrepentirme. Asentí y sin más me besó con desesperación y necesidad, una que al parecer enmascaro muy bien hasta este instante. No quería resistirme, ya que yo también anhelaba ese contacto, me deje llevar por el deseo, la tensión sex.ual que habíamos estado fomentando en nuestra conversación, así que respondí al beso abriendo mis labios para dejar que su lengua entrará y se encontrará con la mía y comenzará un frenesí. Nos separamos un poco para tomar aire, no duro tanto la pausa porque lo jalé del cuello de la camisa y volví a unir mis labios con los suyos, esta vez era yo la que buscaba su labio inferior, pasé la punta de mi lengua por debajo de su labio, cambie mi mano de su camisa a su cuello. Mientras él presionaba más su cadera a la mía, dicha cercanía me permitió sentir su erección, mi cuerpo reacciono con un estremecimiento, él lo sintió porque esbozo una sonrisa que me hizo soltar sus labios. Entonces sus manos fueron directo por los botones de mi blusa, bajo la cabeza, y comenzó a dar pequeños besos húmedos en mi cuello, desde la mandíbula hasta mi hombro. Luego fue probando mi piel, eran pequeños mordiscos, luego succionaba en algunas partes, eso me hacían gemir por lo bajo. Nuestras respiraciones eran erráticas y eso me excitaba más, comencé a desabrochar su camisa, él solo se quedó observando para luego ayudarme, mientras yo lo atraía hacia mí con una pierna. Al ver lo tonificado de su abdomen, mis manos solo fueron a acariciar esa piel, esos pectorales. —¡Aah! —No podía más, él tenía sujetada mi pierna por detrás de la rodilla, por lo que comencé a friccionar mi cuerpo contra su mie.mbro, él inclinó su cabeza, respiró hondo. —Me estás volviendo loco —lo oí decir, soltó mi pierna para tomarme por la cintura, comenzamos a dar tumbos para llegar a la cama sin dejar de besarnos. Cerca de la cama nos soltamos para deshacernos de la ropa, mi mano fue por el broche frontal de mi sostén cuando él me tomó de regreso por la cintura, llevándome hasta la cama, donde con un leve empujón quedé en la cama. Quedé expuesta a su mirada que no tenían otra emoción más que lujuria, mis ojos no podían dejar de admirar y recorrer ese torso, sus oblicuos mi debilidad, le sonreí mordiéndome el labio y en un segundo ya lo tenía encima. Sus labios bajaron hasta mis senos dando besos sobre el sostén que terminó por desabrochar con la boca, este hombre sabía lo que hacía, mientras lamía, succionaba y mordía mis pezones, su mano se escabullo en mi ropa interior, sus dedos buscaron mi clítoris. Los movimientos primero fueron círculos, luego de arriba abajo, presionándolo y con cada caricia se incrementaba mi humedad, pronto yo era la que movía las caderas para encontrar el ritmo a sus movimientos. Abrí los ojos por la súbita perdida del contacto, pero enseguida con un rápido movimiento me dejo sin pantis, levanto mis piernas y me hizo sostenerlas para dejar mi s*x* a su disposición, tan pronto lo hice su boca y lengua me invadieron al mismo tiempo que deslizaba dos dedos dentro de mí. Aquella intromisión me hizo gemir, para entonces mi mente estaba nublada y cualquier inhibición me había abandonado, sabiendo que mi orgasmo era inminente, sostuve la respiración y comencé a sentir la tensión acumularse, seguida de la explosión de placer. Al gemir tuve que inhalar y poco a poco me relaje, me ayudó para percatarme que Devon se colocaba un preservativo, quería apresurarlo, lo necesitaba como si fuera emergencia, mi s*x* palpitaba reclamando atención. Esta vez separó mis piernas y de un solo empujón metió su mie.mbro, lo cual me hizo arquear la espalda y sujetar la cubierta de la cama, ahora que lo tenía dentro él había perdió el control y las embestidas se volvían más intensas y frenéticas hasta que se detuvo y levantó mis piernas, recargo su peso para empujarlas hacia mí. El ritmo cambió, pero esta posición le permitía llegar más profundo, lo que me hacía gemir y moverme hacia él, los dos estábamos llegando al clímax era maravilloso, movimientos sin contemplación solo era buscar el placer y desahogar la tensión s****l, no solo era jodidamente guapo, sino que también era buen amante. Lo hicimos dos veces más, hasta que colapsamos, luego de un merecido descanso me levanté, busque mi ropa y me fui al baño para ducharme, cuando termine al salir del baño intenté no hacer mucho ruido, no quería despertarlo. Al llegar a casa me fui directamente a la cama, pasaban de las 4 am, contenta de que tenía el fin de semana me sumergí en el sueño.
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