Caos

1368 Palabras
Olivia no ha despegado el ojo de mi rostro en estos sesenta minutos, en los cuales me he dedicado, únicamente, a contarle todo lo que ha ocurrido con Niki desde que llegamos, haciéndole un resumen no tan detallado de nuestra vida antes y de cómo llegamos a estar juntas.  Una vez que termino de contarle, siento que me he quedado sin aire. Las palabras han salido tan rápido de mi boca que me da la sensación de que ni siquiera las alcancé a analizar, o analizar la situación; quizás no está bien contarle a una desconocida— de momento— lo que ha sido íntimo entre Niki y yo, pero quizás era justo lo que necesitaba; desahogarme. Sacarlo todo de mi corazón.  No es como si Niki estuviera aquí para escucharme y, al decir verdad, siento que hemos tenido muy pocos momentos de intimidad en la última semana.  — Pues desde mi punto de vista, Niki es una completa imbécil— suelta Olivia. La quedo mirando con los ojos abiertos como dos platos. Ella suelta una pequeña risa y se encoje de hombros como queriendo decir "Pues yo no tengo la culpa pero es la verdad".  Ella toma otro sorbo de otra cerveza que, esta vez, he pagado yo. El hecho de que varios amigos la hayan venido a buscar un sinfín de veces para que se acerque a bailar con ellos y ella los haya rechazado por estar escuchando lo que le contaba, me hace recordar mucho a Niki en la secundaria. Obviamente no le digo nada, y menos ahora que me ha dicho lo que piensa de Niki después de toda la historia que le acabo de contar. — No mereces alguien que te excluya de sus cosas— añade. Levanto una ceja en su dirección y pongo una mano en mi cintura, intentando sonar a la defensiva, aunque mi voz suena un poco más burlesca. — No me conoces.  — Tu sí que te conoces, Kate. ¿Lo mereces? Me quedo en silencio, simplemente porque me quedo pensando en la respuesta. Y supongo que no. Que no lo merezco. Pero Niki tendrá sus motivos para dejarme fuera, ¿no? Entonces pienso en lo que me diría Vivian en esta situación. Si hasta casi puedo escuchar su voz en mi mente. "Un poco de amor propio, Kate. Por favor"— me diría. Y luego seguiría como si nada, contándome los planes que tiene para su restaurante, o de algún chico que ha encontrado atractivo. Se me viene a la mente mi mamá, sus pizzas en el refri, las invitaciones de mi padre a su casa, y de repente una soledad y un vacío inmenso se apoderan de mi corazón. Un nudo aparece repentinamente en mi garganta y bebo un sorbo gigante de cerveza esperando que se calme. — Bueno— Olivia nota mi silencio y quizás de repente se ha hecho incómodo para ella; no puedo saberlo. Estaba demasiado ahogada en mis propios pensamientos.— Qué te parece si... Un ruido ensordecedor se apodera del ambiente haciendo que nos miremos fijamente. Mi corazón comienza a latir mil veces por segundo sin razón alguna; lo único que escucho son gritos y gente moviéndose desesperadamente para todos lados. No tengo idea de lo que está sucediendo y mi primer instinto es agarrar fuertemente la mano de Olivia, pero cuando estoy a punto de hacerlo caigo en la cuenta de que ella ya estaba buscando la mía.  — ¡Ayuda, por favor!—el grito de una chica hace que mi corazón se acelere aún más. ¿Se acuerdan en la escuela, en la asignatura de ciencias, cuando hablaban de las emociones con la maestra? ¿Cuando la maestra comentaba que, a la primera amenaza que uno sentía, la amígdala ejecutaba respuestas rápidas de todas las partes del cuerpo, que estimulaban a alejarse del peligro lo más rápido posible? Pues ahora mi instinto de supervivencia me estaba diciendo que corra, que me aleje, que me vaya con toda esa gente que ha agarrado sus cosas en un abrir y cerrar de ojos y ha salido corriendo puertas afuera sin importar lo que quedaba detrás.  Pero yo no soy ellos. Y parece que Olivia tampoco. Y no sé si habrá sido solidaridad femenina o simple intuición, o quizás somos de verdad amantes de cavar nuestra propia tumba, pero al segundo grito de la chica hemos corrido a empujones hasta el centro de la pista de baile para ver qué sucede; y ahí está. De todas las situaciones inquietantes que he vivido en mi vida, y que gracias a Niki han sido muchas, creo que esa es una de las que más me han preocupado hasta el momento.  Y es que ni siquiera la conozco; puede que nunca nos hayamos visto; puede que de no ser por esta situación, nunca me hubieran dado ganas de acercarme a ella, o yo qué sé. Lo único que tengo claro ahora es que ese rostro se ve tan desesperado y ese último grito ha sonado tan abrumador, que puedo sentir que está en verdadero peligro. Trago saliva; con Olivia nos mantenemos a una distancia importante, pero desde donde estamos podemos verlo; todos a nuestro alrededor pueden. De repente, el lugar se ha quedado en completo silencio. La música se ha detenido. Todos se han callado.  Pero ella sigue llorando. Las lágrimas corren por sus pálidas mejillas. El maquillaje que traía puesto lentamente se cae por su rostro. Sus ojos verdes, ahora manchados de n***o, miran asustados al frente. Su cabello n***o alrededor de todo su rostro, sus manos temblando; sus brazos goteando sangre, su vestido blanco ahora manchado de rojo, sus piernas a punto de caer al suelo... Y él.  Amenazador. También temblando un poco, pero determinado. Mira a todo el mundo como un desquiciado. No está en sus casillas.  Levanta el cuchillo amenazándola. Amenazando a todos, en verdad. El primero que se mueva será la primera razón por la que usará el arma blanca que sujeta con todas sus fuerzas. La segunda razón, considerando que la chica ya está manchada de sangre.  Olivia da un paso al frente haciendo un ruido diminuto, pero aún así, montones de ojos se han girado a verla. Inclusive los ojos del demente que se encuentra delante de nosotras.  Tiro a Olivia de su playera para que vuelva donde estoy yo. Olivia me da una mirada cargada de temor; asumo que todos estamos con miedo, y asumo también, que nadie sabe qué hacer.  — Vamos— la voz del hombre y como se ha dirigido a la atemorizada chica han hecho que un escalofríos me recorra el cuerpo— Alicia, vamos, o te juro por Dios que aquí mismo te entierro el cuchillo en el estómago.  Mi saliva sabe aún mas amarga de lo habitual y mi boca se seca completamente. Me siento un poco mareada; el corazón se me va a salir del pecho. Cierro los ojos con fuerza deseando que no le haga nada, pero cuando los abro, el escenario es aún peor. Olivia se acerca poco a poco al chico.  — La policía ya viene en camino— me susurra una chica por detrás. Ni siquiera tengo la fuerza para darme vuelta a mirarla porque estoy demasiado concentrada en que Olivia no haga nada estúpido. Sé que no somos amigas y que quizás no es de mi incumbencia, pero ella ha estado para mí hoy más que nadie en esta ciudad, y creo que lo mínimo que puedo hacer para agradecerle es estar para ella. Además, al parecer nadie más va a entrometerse en la situación. Y creo que descubro inmediatamente el por qué.  — Te alejas o te corto en dos— ahora se dirige a Olivia, amenazándola con el cuchillo. Todos se hacen un paso hacía atrás automáticamente.  Olivia se balancea un poco y puedo escuchar a más de alguien gritando su nombre para que no vaya, pero Olivia simplemente se queda quieta, con las manos en alto, sin decir nada. — Te dije que te alejes— le dice nuevamente. Olivia asiente con el rostro. — Vale, vale, me voy a alejar.. Sólo.. — la voz de Olivia suena sorprendentemente serena en este momento. — Sólo déjala en paz.. Por favor.  El chico suspira frustrado.  Yo suspiro frustrada. De repente, se me ha olvidado Niki. Se me ha olvidado lo sola que me sentía. Se me ha olvidado lo mucho que extraño a Vivian. De repente, solo cierro los ojos y quiero desaparecer. 
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