Llegamos a casa al mismo tiempo que se pone a llover; se supone que en Septiembre no suele llover en Lyon y la temperatura mínima es de doce grados, pero quizás sea porque aquí ya casi será otoño y estamos recibiendo los primeros indicios del frío que vendrá, aunque no está para nada helado afuera.
Dejo caer mi cuerpo en la cama después de un largo día de recorrer aulas para poder aprender un poco de francés. Niki se sienta mientras guarda uno de sus cuadernos de historia en la mochila. He intentado un poco más temprano leer lo que escribió, pero me fue imposible. Parece que de momento solo sé asentir en francés y que el resto sea todo en español por favor.
— ¿Quieres algo de comer?— pregunta ella dirigiéndose hacía mí.
— ¿Me cocinarás?— le sonrío. Niki suelta una pequeña risita por lo bajo y se dirige a la cocina a examinar qué tenemos para preparar; inmediatamente acierto en mis pensamientos al deducir que sacará un paquete de pasta.
Me quedo mirando a Niki durante unos cuantos segundos; su cabello está perfectamente atado en una cola de caballo y ha colocado un poco de música melancólica de fondo. Me quedo acostada presenciando su belleza mientras el sonido de la lluvia hace juego con la canción que está sonando. A veces miro a Niki y no me puedo creer que estamos juntas.
Está ahí, tan perfecta, tan calmada, tan radiante, que a veces me olvido de que es humana.
— ¿Así que hiciste amigos nuevos?— Niki interrumpe mis pensamientos. Me aclaro la garganta y pienso en Ale, Marlis y Olivia. La verdad es que obviamente no somos amigos, y además después de esa primera clase no me volví a topar con ellos, a pesar de que estaban en la lista, simplemente se han ausentado.
— Supongo que si— me encojo de hombros.— ¿Tú hiciste amigos nuevos?
Niki se gira mientras apoya su peso en una de las paredes fingiendo estar pensando.
— Supongo que si— ríe. Ya ha puesto a cocinar la pasta y está esperando que se caliente una salsa de tomate, así que mientras tanto, se acerca rápidamente hacía donde estoy y me empuja suavemente para que le haga un lugar en mi espacio.
Nos abrazamos fuertemente por varios segundos; mi olor favorito en el mundo entrando hasta lo más profundo de mis fosas nasales. Cierro los ojos deseando que ese olor se quede conmigo para siempre.
Niki se separa unos cuantos centímetros de mí y me pone un mechón de pelo detrás de la oreja. No dice nada durante unos segundos; simplemente me queda mirando y sonriendo como si yo fuera magníficamente hermosa.
Sé que no lo soy.
Pero al mismo tiempo, sé que Niki piensa que si.
Me pongo a pensar que quizás la fiesta no sea tan mala idea. Podríamos simplemente ir durante unos cuantos segundos, beber algo, hablar con nuestros nuevos amigos, a ver si Niki me quiere presentar a los de ellos.
Justo cuando estoy por darle mi idea, el teléfono de Niki comienza a sonar ruidosamente. Ella busca entre sus bolsillos para darse cuenta de que está entremedio de nosotras. Niki mira la pantalla, luego me queda mirando unos cuantos segundos y me hace una seña con la mano de que la espere mientras se aleja y desaparece por la puerta principal, y aquí es cuando mis nervios comienzan a rebotar en mi interior.
No. No necesito esto de nuevo entre nosotras dos.
Niki abre la puerta de golpe y comienza a buscar su abrigo y sus cosas.
— Tengo que irme— suelta de pronto. Me quedo marcando ocupado.
— ¿Irte a donde?— pregunto algo preocupada.
— Kate, te lo explicaré luego— Niki deposita un beso en mi frente y sale rápidamente por la puerta.
No lo estoy contando rápido. Así ha sido exactamente. En tres segundos Niki ha salido de la habitación más rápido de lo que soy capaz de explicar en palabras. Me quedo sentada sin decir nada, con la vista puesta en la puerta, con el corazón latiendo a mil por horas. No sé lo que está ocurriendo y no me gusta esta sensación; un nudo inunda mi garganta, siento como una lágrima está comenzando a deslizarse por mi mejilla, así que tomo una gran bocanada de aire, cierro los ojos, y lo dejo salir lentamente. Una vez más, hasta que comience a tener un poco de tranquilidad de vuelta. Apago la comida que Niki estaba calentando y pienso en si servirme algo o no; mi nulo apetito en este momento me obliga a dejar caer mi cuerpo en la cama nuevamente y a tener mis pensamientos alrededor de Niki durante un largo rato.
¿Qué estará haciendo? ¿Por qué me esta dejando fuera de nuevo? ¿En serio merezco esto? ¿En serio Niki es la persona indicada para mí si cada cierto tiempo se encierra en ella?
¿Me amará en serio?
Mis ojos lentamente comienzan a cerrarse hasta que soy capaz de apagar todas esas imágenes en mi cabeza.
El sonido de mi teléfono comienza a sonar desesperadamente y cuando abro los ojos, el cielo ya está oscuro y la lluvia se ha intensificado.
— ¿Vas a la fiesta?— reconozco inmediatamente la voz de Olivia al otro lado del teléfono. Definitivamente no estoy para fiestas; y menos sin mi acompañante estrellas. Dejo salir un suspiro y niego con el rostro como si ella me estuviera viendo.— ¿Kate?
— Yo... No lo creo— mi voz ha sonado un poco más melancólica de lo habitual y Olivia parece darse cuenta de inmediato.
— ¿Kate estás bien? Un segundo... ¡Apaguen la puta música, estoy hablando por el teléfono! ¡Por el amor de Dios! Marlis dile a tu novio.. ¡No, tú dile a tu novio..! Estoy hablando con Kate...— suelto una risa interna cuando escucho que la música de fondo se apaga— ¿Estas bien?
— Yo.. Es complicado, no sabría explicarlo.
— ¿Estás sola?
— Si.
— Venga, me envías tu dirección por el w******p.
— Liv, no estoy de humor para fiestas— caigo en la cuenta de inconscientemente la he llamado Liv, pero es solamente porque de pequeña en la escuela tenía una compañera que se llamaba Olivia y todos le llamaban Liv. A ella no parece importarle ni molestarle. Sigue con la casual conversación.
— Está bien, podemos ir a otro lugar.
Lo pienso durante unos instantes, no necesito arruinarles la fiesta solamente porque yo tengo problemas con Niki. Además, supongo que bailar un rato me ayudará a distraerme de lo que acaba de ocurrir.
— Quizás la fiesta no suena tan mal— digo en un suspiro. Quedo con Liv en que le enviaré mi dirección y después de examinarla me avisa que estarán aquí en unos cuantos minutos, así que simplemente me pongo un vestido encima y amarro mi cabello en lo más alto de mi cabeza. Me miro en el espejo; es obvio que no me alcanzaré a poner nada más, aunque al decir verdad, no he quedado tan mal. Pensé que después de lo de Niki mi cara estaría más destruida, pero está bastante bien.
Miro mi reloj; son las diez de la noche. Mañana tengo clases a las once de la mañana así que supongo que no podré quedarme tanto rato... Tendré que pedir un taxi, o quizás buscaré alguien que venga a este mismo sitio. Busco un poco de dinero, me recuerdo a mi misma que sería bueno buscar un trabajo, pero lo tendré que hacer otro día, quizás el fin de semana. Me decido por unos tacones que cambio rápidamente a unas plataformas negras, quizás no se vean tan bien con mi corto vestido rojo, pero al menos será más cómodo que andar con tacones en un lugar lleno de gente.
Me miro dudosa frente al espejo; no hay mucho que pueda hacer en realidad para cambiar mi aspecto. Quizás un poco de máscara de pestañas. Busco las llaves y medio sonrío al ver la comida que estaba preparando Niki, sonrisa que se apaga inmediatamente al darme cuenta de que ni siquiera me ha enviado un mensaje para decirme como está, y ni siquiera sé si debería escribirle yo, quizás al menos para decirle que sabré de fiesta, pero así como ella piensa que a mi no me preocupa donde anda a estas horas de la noche, supongo que a ella tampoco le importará que no sepa donde ando yo.
Mi teléfono suena nuevamente; lo respondo con la esperanza de que sea Niki, pero es Olivia para avisarme que ya están abajo en un auto gris y que, de todas maneras, es el único auto estacionado afuera. Cojo mi abrigo y bajo rápidamente; efectivamente es el único auto, y cuando voy cerca puedo escuchar la música que tienen encendida. Diez pasos antes de que llegue, Olivia abre la puerta de atrás para que yo entre. Las luces del interior del auto ciegan un poco me vista pero la recupero inmediatamente; el techo está decorado con una línea de luces azules y distingo a Marlis al volante con un perfume que inmediatamente se queda impregnado en mi nariz. Ale, a su lado, me saluda rápidamente y luego sigue dándole las instrucciones para llegar al lugar donde se desarrolla la fiesta.
— ¡Tu no conduces, Ale!— Marlis frustrada echa a andar el auto a toda velocidad por las calles de Lyon.
— Creo que debes cruzar el puente..— insiste Ale por lo bajo.
A mi lado, Olivia se recuesta en el asiento y se coloca gentilmente el cinturón de seguridad. Me echa un vistazo mientras me coloco el mío.
— ¿Estás bien?— pregunta mientras la música sigue sonando. Me encojo de hombros. Olivia lleva puesta una playera completamente blanca y una chaqueta negra encima. Va jugando con las luces del auto de Marlis mientras mueve la cabeza al ritmo de la música, pero una vez que se gira hacía mí, deja de hacer todas esas cosas para poner su foco de atención en lo que sea que le vaya a responder.
— No lo sé — es lo único que sale de mi boca, y es que es lo único que tengo para decir. No sé si estoy bien, la verdad. Solamente sé que estoy un poco angustiada, más que nada asustada. No quiero que las cosas vuelvan a ser como eran antes, y Dios sabe todo lo que sufrí en el pasado por Niki. No quiero volver a pasarlo mal porque el amor no debería doler.
— Quizás con una cerveza lo descubras— bromea, pero no me río. Olivia pone una mano en mi hombro y le da una leve palmadita. — Ánimo, Kate.
Le agradezco con una sonrisa y me quedo pegada a la ventana mientras la música sigue sonando y Ale y Marlis siguen peleando por ser quien tiene la razón en cuanto a la dirección hacia la fiesta, pero después de unos cuantos segundos, logran ponerse de acuerdo. De vez en cuando miro a Olivia, pero ella parece no moverse ni un centímetro de donde está en todo este rato; su vista fija en la ventana, sus brazos cruzados, su pierna moviéndose nerviosamente. De vez en cuando hace un extraño sonido con los labios.
Marlis y Ale finalmente logran llegar a la dirección de la fiesta; un enorme recinto lleno de gente y con la música a todo volumen. No sé cómo estará por dentro, solamente sé que por fuera hay un montó de gente bailando en el pasto, acostada bebiendo cerveza, riendo y charlando. Marlis estaciona el auto cerca del lugar y caminamos unos pasos hasta llegar; desde donde estamos puedo notar las luces en tono rosado que inundan el lugar y mientras más nos acercamos, menos escucho lo que están hablando mis nuevos amigos. Camino despacio, un tanto despreocupada de si Marlis, Ale y Olivia vienen detrás de mí; cuando me doy la vuelta para corroborarlo, me doy cuenta de que efectivamente no están. Miro hacia ambos lados, todo lo que veo es gente entrando y saliendo, chicas y chicos embriagados y otros cuantos fumando m*******a.
— Aquí estoy— Olivia adivina mis pensamientos. No sé en qué momento ha caminado un paso más adelante que el mío, pero allí está. Tiene ambas manos en sus bolsillos y me invita a entrar al lugar.
Una vez adentro el sonido es aún mas enérgico y las luces también; el rostro y la figura de Olivia se van haciendo de todos colores a medida que las luces van cambiando de tono. Empujamos un poco de gente para pasar y a ratos me voy quedando atrás atascada en la multitud. Cuando Olivia se da cuenta, toma mi mano para poder dirigirnos hasta donde está el bar.
Así que este es mi panorama; un montón de estudiantes universitarios liberando endorfinas en cantidades casi industriales, bailando sudorosamente al ritmo de la música, saltando de un lado hacía otro, besándose y bebiendo como si el mundo se fuera a terminar mañana.
— ¿Qué quieres para beber?— Olivia se dirige hacia mí una vez que llegamos al bar. Un chico castaño nos mira esperando que le pidamos nuestras bebidas.
— Una cerveza está bien— Olivia intercambia palabras en francés con el chico del bar y yo me quedo ahí sentada sin entender nada; no sé donde se han ido Marlis y Ale, pero no los veo por ninguna parte, y de repente, siento un temor enorme a quedarme sola en ese lugar tan inmenso, sobre todo porque ya cinco personas han saludado a Olivia desde que llegamos y la han invitado a beber algo con ellos. Me pregunto si es que habrá sido buena idea venir.
Olivia saca un billete de su bolsillo y se lo intercambia al chico por nuestras cervezas. Estoy a punto de devolverle el dinero cuando ella me detiene.
— Tu pagas la próxima ronda— sonríe. Yo asiento con el rostro y bebo un sorbo de mi cerveza.— ¿Niki no es de fiestas?
— Tenía que estar en otro lugar— tenemos que hablar ridículamente alto para que podamos escucharnos, así que Olivia opta por acercarse un poco a mí y comenzar a hablar en mi oído. Su aliento choca con mi cuello provocando que se me erice la piel, y no se confundan, no me atrae Olivia. No pienso en ella. No de la manera en la que pienso en Niki; quizás me causa un poco de curiosidad, pero dudo que alguien pueda mantener la misma dosis de misterio en su vida como lo hace Niki, y quizás hubo un momento en el que era emocionante, pero ahora, honestamente, hace que quiera llorar.
— ¿Cómo sabes mi nombre?— pregunto— Nunca te lo dije— le hablo en el oído también. Ella me mira tan de cerca que tengo que dar un paso hacía atrás.
— Estaba escrito en tu hoja, boba. Junto con tu número de teléfono.
Suelto una risa por lo bajo. Vale.
— ¿Y cómo te lo has aprendido tan rápido? Mi teléfono, digo.
— ¿Crees que te revelaré mi secreto más profundo?— ruedo los ojos, rogando para que no tenga que sacarle la información a ruegos, pero antes de que pueda decir algo, ella continúa hablando— Por que estás en lo correcto, pero no le puedes decir a nadie, ¿Vale?
— Vale— sonrío.
— Vale— ella saca su teléfono de su bolsillo y me muestra un chat equis con un amigo. De pronto comienza a escribir emoticones aleatoreamente uno tras otro.
Flor-panda-flor-trébol-gato-flor-flor-panda...
— Tu eres 89874889...— me explica pacientemente— La flor para mí siempre va a ser un ocho, el panda siempre será un nueve, y el trébol siempre será un siete... Y así, ¿le pillas? Escribe un número cualquiera en el teléfono, uno que sea largo— me pide, y le hago caso. Ella lo mira durante escasos minutos— Flor- trébol-árbol... 8...7...1.... — Y así, lentamente, comienza a decir de memoria todo el número que le acabo de escribir.
— Impresionante— admito. Ella se encoje de hombros intentando parecer relajada.
— Normalmente es más fácil con números de teléfonos o direcciones, probablemente el número que me acabas de mostrar se me olvidará en un par de horas.
— Así que ese es tu talento ¿eh? Aprender números de teléfono.
Olivia suelta una risa mientras toma un sorbo de su cerveza. Ambas nos quedamos en silencio durante unos segundos; miro mi teléfono con la esperanza de que Niki me haya enviado algún mensaje o llamado por teléfono, pero no tengo nada. Mi rostro de desilusión es evidente.
— ¿Quieres hablar del tema?— suelto un suspiro.
— Si.