29. Iguales pero diferentes

1068 Palabras

La habitación dormía en penumbras, apenas acariciada por la luz pálida que se filtraba por las cortinas entornadas. El cuerpo de Lucius descansaba entre las sábanas como una estatua viviente, sus músculos tallados como esculpidos, el rostro relajado, los labios entreabiertos. Por primera vez desde que lo conocía, Elara lo vio verdaderamente dormir. Descansando de manera pacífica y relajada. Sin tensión en los músculos y el resto de su cuerpo. Sin ese halo de contención que siempre parecía que lo envolvía. Ella se incorporó con lentitud, sin despertarlo, con mucho cuidado. Sentía el cuerpo sensible, liviano, todavía envuelto en una fragancia que no era solo la suya. Su centro palpitaba suavemente, recordándole sin cesar lo vivido. Lo compartido junto a él. Se colocó la camisa de él, una v

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