La última vez que supe de Arya fue hace seis días, cuando la deje en el aeropuerto con rumbo a quién sabe dónde. No he recibido ningún mensaje, llamada, fax o carta de su parte. Sé que me dijo claramente que era mejor no tener noticias de ella, pero no estaría mal saber que llego bien. —Ella está bien, es su trabajo. Deja de ser tan pesimista. Tal vez se consiguió el árabe que tanto anhelaba y ella no lo sabía —se burla mi cerebro. Voy a ignorarte, eres producto de mi mente desquiciada, no te conozco y voy a dejar de hablar contigo. Definitivamente tú tienes problemas y yo no pienso solucionarlos. Deja de molestar mi paz interior, adiós. Cada día que pasa es un infierno para mí. Había decidido meterme de lleno en mi trabajo, pero mi prioridad cambió. Estoy cuidando de Gio mientras Ryan

