Paso mi brazo al otro lado de la cama y la noto vacía. Bastante confundido y con ganas de seguir durmiendo, abro los ojos, miro en la habitación y rastro de Arya no hay. Me levanto de la cama como resorte y me coloco el bóxer. Mierda, ella no se puede haber ido sin darme una explicación de lo que descubrí anoche. Voy al baño a hacer mis necesidades y busco en una de las gavetas un cepillo de dientes. Salgo de la habitación luego de terminar, camino con un poco de pereza rascándome el cuello, miro a todos lados y la encuentro en el sofá con Gio en sus brazos acunado cantándole en italiano. Me quedo viéndola un rato y no pensé que diría esto, pero, Arya es hermosa recién levantada. Esa imagen que me regala me produce ternura. Espabila, Aleksandr. ¿Qué te pasa? —¿El niño está bien? —preg

