Unas horas más tarde, veo llegar al hospital a la amiga de Arya con Ryan. La castaña tenía mala cara y su rostro demostraba preocupación. Con mucho cuidado para no asustar a Arya la despierto dándole caricias en su hombro. —Nena, llego tu amiga —susurro en su oído, ella empieza abrir los ojos lentamente y desorientada se acomoda en su lugar para ver a todos lados—. Son aquellos que están allá. —Gracias por dejarme dormir un poco, tu pecho es muy cómodo me vas a mal acostumbrar —me habla ronca mientras sonríe y se va casi corriendo con su amiga. «Sinceramente no me importaría mal acostumbrarte a muchas cosas», pensé, viéndola abrazar a la castaña. Ryan se acerca y nos saludamos haciendo puños las manos. Se sienta en el lugar que se encontraba Arya y mira para el mismo lugar que yo. —L

