Merh. El despertador de las seis y media de la madrugada anunciaba un nuevo día y el fin del segundo semestre, y también le recordaba que volvía a la realidad después de tomarse un respiro de la rutina y de los problemas rutinarios, el domingo llegó cansada de todo, pero a pesar de todo, se puso a estudiar para su examen, pues debía cumplir con sus deberes de la escuela. Estaba cansada y sin ánimos, pero de alguna manera logró levantarse de su cama y dirigirse hasta el baño para comenzar a bañarse, solo tenía diez minutos para poder estar lista y cinco más para desayunar, algo que no le hacía mucha gracia, pues odiaba la sensación de sentirse presionada, pero no tenía de otra si quería llegar temprano a su examen, que por desgracia comenzaba a las siete de la mañana. En todo el transcur

