Capítulo 16.

2165 Palabras
Luego de la muerte de sus padres años atrás, Gian se había acostumbrado a no tener amigos, ya que los pocos que tuvo en aquel entonces se alejaron de él, o tal vez fue él quien se encargó de aislarse de todos en su intento por poder sobrellevar la pérdida. Realmente después de ese evento, la única persona constante que tenía en su vida fue Su Ji, pero no porque ella quisiera mantenerse a su alrededor, sino porque no tuvo opción si quería recibir alguno de los beneficios que sus padres dejaron para ella. Gian creía que luego de años estando solo, se había acostumbrado a la soledad, después de todo, era más fácil que lidiar con los sentimientos de otras personas. Sin embargo, en esa mañana cuando despertó, estar solo era lo último que deseaba. Fue inevitable que se sintiera nostálgico, y culpaba de eso al sueño que tuvo la noche anterior, cuando una parte de él parecía anhelar algo que no tenía y dudaba tenerlo algún día. Antes había podido fingir que esos sueños no le afectaban, pero ese día no fue fácil engañarse. Quizás esa fue la razón por la que en ese día dejó que Do Jang estuviera todo el tiempo a su alrededor en el instituto y que luego lo acompañara a casa, sin mencionar que era una manera de mantener alejado de Yoo Chan, ya que este no lo atacaría si veía a uno de los gemelos Song a su alrededor, tal vez porque su familia estaba a un nivel de poder igual que la de ellos. En realidad, al doncel no le importaba la razón de eso, sino el efecto. No podía negar que Do Jang era atractivo, sin embargo, Gian lo veía como lo más cercano a un amigo que a un interés romántico, por eso, cuando vio que este se inclinaba más cerca de él, no pudo evitar que como un acto de reflejo, su cuerpo retrocediera un poco hasta que su espalda tocó el espaldar del sofá, sin dejarle escapatoria. Sabía lo que Song pretendía hacer, lo que provocó que su respiración se volviera más pesada, no obstante, no intentó huir, porque tal vez necesitaba eso, sentir un poco del cariño o amor que Dong Jang tenía para él. Aunque no tenía claro lo que Do Jang sentía por él, Gian era consciente de que este no buscaba solo su amistad, por lo que, a pesar de que no se sentía capaz de corresponder a sus sentimientos, no lo alejó, sino que en su lugar, estuvo dispuesto a aceptar lo que el joven le ofrecía, porque ese día quería sentirse querido, como lo era en sus sueños. La mano de Do Jang se posó en su mejilla. Era cálida y provocó que Gian inclinara su cabeza hacia ese tacto. Intentó relajarse cuando la distancia fue disminuyendo hasta que sus respiraciones se entremezclaron, pero no lo consiguió. Cerró los ojos en el momento que los labios de Song se posaron sobre los suyos. Fue un toque delicado que se sintió como una ligera presión antes de que Do Jang comenzara a moverlos y él, de manera torpe, trató de corresponderle. A pesar de que en sus sueños era un experto en los besos, Do Jang era la primera persona a la que besaba en la vida real, por lo que su inexperiencia quedó expuesta rápidamente, pero eso fue lo que menos le importó al doncel cuando una de sus manos se posó en la parte posterior del cuello de Song, deseos de que el beso no terminara, incluso si sus pulmones quemaban reclamando por aire. Cuando el beso terminó, la respiración de Gian era pesada mientras que la de Do Jang apenas se había agitado. —Me regalaste tu primer beso? —inquirió Do Jang en un susurro cerca de sus labios. Los ojos de Gian se ampliaron y sintió sus mejillas comenzar a arder, porque no esperó que Do Jang se diera cuenta de eso, pero tampoco quería negarlo. Acortó la poca distancia que los separaba y volvió a unir sus labios. Quizás porque sabía que esperar en ese momento, le fue un poco más fácil seguir el beso y, no pudo negar que empezaba a gustarle, hasta el punto de sentir que necesitaba más de eso, como si pudiera besarse con Do Jang toda la tarde y no cansarse. El beso era tan agradable que ni siquiera escuchó el sonido de la puerta al ser abierta, ni los pasos que se acercaron a la sala de estar y, quizás no hubiera notado que alguien llegó si esa persona no quería que la notaran, sin embargo, esta aclaró fuerte su garganta, haciendo que se separaran rápido debido a la sorpresa. La pareja se sentó correctamente en el sofá y miraron a la persona que acababa de llegar. Cuando su mirada se encontró con la de Joon Ho que no parecía muy feliz, Gian no pudo evitar sentirse pequeño y algo nervioso, como si en lugar de estar besándose con Do Jang hubiera sido descubierto cometiendo un delito. Se suponía que esa era su casa, que podía hacer y llevar a quien quisiera, sin embargo, la mirada de Na era tan intensa hasta casi hacer que se estremeciera y todo pareció empeorar cuando lo vio sonreír. No era una sonrisa alegre, sino casi amenazadora. —No sabía que teníamos visita —cambió su atención a Song. Do Jang estaba sorprendido y confundido de ver a Joon Ho dentro de la casa, más cuando ni siquiera tuvo que llamar a la puerta para hacerlo. Si no mal recordaba, Na y Yu no se llevaban bien en absoluto, por decirlo de una manera suave y no culpar a Joon Ho de ser el agresor de Gian. Por un momento incluso llegó a pensar que Na se había obsesionado tanto con dañar al doncel, que lo siguió hasta su casa e irrumpió en ella, sin embargo, después de ver quién era la persona que llegó, Yu no parecía en lo más mínimo sorprendido. —Do Jang, no pensé encontrarte en nuestra casa. —¿Qué? Joon Ho disfrutó de ver la confusión en el rostro de Do Jang. Quiso reírse de él porque al parecer Gian no le había dicho nada acerca de su relación y, en otro día habría estado bien con eso porque no se suponía que nadie en el instituto lo sabría, sin embargo, sintió que necesitaba arruinar el buen momento que la pareja estaba pasando antes de su llegada. —Ya sabes —sonrió —mi esposo —miró a Gian —no me avisó que tendríamos visitas. Los ojos de Do Jang se ampliaron al escuchar a Joon Ho decir que Gian era su esposo y, al volver su mirada al doncel, este parecía estar maldiciendo a Na en su interior, porque no había esperado que en verdad dijera la relación que ahora tenían. Yu se hundió en el sofá al sentir la mirada de Song sobre él. Quería desaparecer porque sabía que le debía una explicación acerca de lo que estaba sucediendo y de que Joon Ho dijera que estaban casados, porque solo un momento atrás ellos habían estado besándose. También sintió un deseo incesante de golpear a Joon Ho, porque cuando sus miradas se volvieron a encontrar, pudo notar que estaba disfrutando del momento. —¿Estás casado? —inquirió Do Jang. Sonaba enojado. —Do Jang, puedo explicarlo, esto no es lo que parece… —Sí —intervino Joon Ho —está casado conmigo, te lo acabo de decir. Gian realmente quiso levantarse del sofá y golpear a Joon Ho, que parecía no entender la situación, o tal vez lo hacía perfectamente y solo quería molestarlo más. —Song, no deberías sentirte mal —dijo Joon Ho casi como si no tuviera importancia — a veces a mi esposo parece olvidársele que está casado y, hace pasar por malos momentos a las personas para llamar mi atención. —¡Joon Ho, cállate! —gritó frustrado Gian. Realmente no quería que Do Jang pensara que había estado jugando con él, pero Joon Ho no parecía querer aportar en absoluto. ¿Por qué ese día Na parecía más imbécil que otros días? ¿Por qué no simplemente había subido las escaleras a su habitación? O si Do Jang lo veía, ¿negaba cualquier relación entre ellos? —Do Jang, no lo escuches está… —Gian… Do Jang respiró profundo en un intento de calmarse. No podía confirmar si lo que Joon Ho decía era verdad o no, pero al parecer Na y Yu tenían una relación mucho más estrecha de lo que mostraban en el instituto y, en ese momento no se sentía de humor para intentar averiguar cuál era exactamente. —Tengo que irme —continuó —nos vemos en clases. No se quedó a esperar que Gian intentara una vez más de explicar la situación. Tomó su mochila que estaba a un lado en el sofá y luego se dirigió a la puerta. No se despidió de Joon Ho, simplemente se fue lo más rápido que pudo. El ceño de Gian se frunció luego de que la puerta se cerrara. ¿Por qué Joon Ho tuvo que llegar en ese momento? Todo había estado siendo tan bueno antes de su llegada, pero como parecía gustarle, apareció para arruinar todo. Probablemente luego de ese día, Do Jang iba a odiarlo. —Pensé que "el padre de tu hijo" —hizo comillas con sus dedos y énfasis en tu hijo —sabía que ahora estas casado. —No sé qué mierda te pasa —gruñó el doncel —ni qué pretendes al decirle a Do Jang que estamos casados, pero creo que debes de recordar que vamos a divorciarnos en cuanto cumpla la mayoría de edad. —Creo que te olvidaste de que te dije que no vamos a hacerlo. —No voy a discutir otra vez eso contigo. Porque ya había tomado la decisión y de la misma manera que a nadie pareció importarle que él no quería casarse, tampoco le importaría si Joon Ho no deseaba divorciarse. Ya encontraría la manera de lograrlo. Gian se levantó del sofá con intenciones de subir a su habitación. Ahora que Joon Ho estaba en la casa y que Do Jang se fue, ya no quería estar en la sala. —Tampoco voy a discutir eso contigo. Tomó el brazo de Gian cuando este pasó por su lado. No se inmutó cuando la mirada molesta del doncel se posó sobre él. —Pero dime algo, Gian —dijo en un tono casi burlón — ¿qué es lo que pretendes al traer a Do Jang aquí? ¿Qué crea esa farsa de que es el padre de mi hijo? Porque realmente no le había funcionado. Ni verlo en la casa, ni cuando tuvo que verlos interactuar y casi coquetearse en el instituto. Porque Joon Ho no podía llamarlo de otra manera la interacción que tuvo que ver entre ellos en esa mañana, tanto en clases como fuera de estas. Cuando Joon Ho despertó en esa mañana, ya era tarde para ir a clases y, como si Yoo Chan no lo hubiera atacado el día anterior, Gian ya se había ido solo al instituto sin esperarlo. Algo que hizo que Na se apresurara en llegar a clases, solo para ver que el doncel estaba en su salón, hablando y riendo con Do Jang. Gian se pasó así tanto en clases como fuera de estas y, no podía negar que eso le hizo sentir un poco molesto, pero asumía que, esa no solo era la manera de Yu de mantenerse a salvo de Yoo Chan, sino que también era su intento de que le creyera de que su hijo era de Do Jang. Algo que realmente no funcionó. —Ya te dije que el bebé no es tuyo —habló Gian con los dientes apretados. —Y yo que no iba a creer hasta que hubiera una prueba de eso. —¡Eres... eres imposible! —gritó frustrado Gian. —¡No sé cómo pude estar enamorado de ti! Los ojos de Gian se ampliaron cuando se dio cuenta de lo que dijo, porque habló sin pensar. No había sido su intención revelarle a Joon Ho que alguna vez le había gustado y tal vez estuvo un poquito enamorado de él. Gian se sentía tonto cuando pensaba que cuando recién llegó al instituto, Joon Ho le había gustado hasta el punto de creer que estaba enamorado de él, sin embargo, con cada una de sus acciones, Na fue matando poco a poco su amor y, ahora ya no sentía nada por él. Quizás odio, pero ya no amor. El doncel aprovechó que sus palabras tomaron por sorpresa a Joon Ho, se soltó y subió corriendo las escaleras. No quería quedarse en la sala para escuchar como Na se burlaba de sus sentimientos erróneos del pasado.
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