Ya que no había podido evitar que lo obligaran a casarse con Joon Ho, ni que este fuera a vivir a su casa, Gian se prometió que al menos en ese que era su espacio, no iba a permitir que Na lo intimidara, después de todo, parecía que le temía lo suficiente a su madre como para mantenerse al margen y en ocasiones, incluso llegaba a parecer que se preocupaba por su hijo.
Gian no podía negar que en aquellas pocas ocasiones en las que Joon Ho mostraba interés por el bienestar de su bebé, había bajado la guardia, pero cuando recordaba todo lo que Na le hizo, volvía a estar a la defensiva, por eso, luego de su error al decirle que durante algún tiempo estuvo enamorado de él, intentó mantenerse lo más alejado de Joon Ho, por lo que, al día siguiente, como en ocasiones anteriores, no lo esperó para ir juntos al instituto, aunque ahora fue un movimiento calculado, no como las veces anteriores, que simplemente no esperó a Joon Ho porque este no se había despertado.
Realmente Gian esperó que ese fuera un día normal, en el que llegaría a su salón y tomaría las clases, además de que si mantenía a su alrededor a Do Jang, o quizás estaba cerca de un profesor, nadie iba a atacarlo. No podía negar que era un poco molesto estar siempre alerta en los descansos, pero era lo que tenía que hacer si quería no ser atacado, porque sabía que Yoo Chan no iba a quedarse con los brazos cruzados luego de lo que pasó la última vez, después de todo, parecía odiarlo más que nadie en el mundo.
Sin embargo, como si el mundo se negara a que él tuviera un día tranquilo, lo primero que notó cuando llegó al instituto, fue que varios alumnos lo miraban, de una manera que parecían estarlo juzgando y que él quiso ignorar, incluso cuando llegó a su salón y sus compañeros no fueron diferentes de los alumnos de los pasillos.
—Siempre escuché que los donceles eran unos cualquieras. Debí suponer que él también —comentó una joven rubia.
Gian dejó su mochila en su asiento y levantó la mirada a su compañera rubia, que estaba parada cerca de la ventana con otra joven de cabello castaño. Las dos no se molestaron en disimular que lo estaban mirando y que el comentario que acababan de hacer se debía a él.
El doncel la ignoró. Sacó una libreta de apuntes y se sentó en su lugar. No quería molestarse en prestarle atención a sus compañeras, ya que siempre parecía haber intolerancia a los donceles en todos lados, ya fuera por parte de hombres o mujeres. Una prueba de eso era el haberse convertido en el blanco de Yoo Chan y sus amigos en cuanto llegó al instituto y se supo que él era un doncel y, aunque esas compañeras nunca antes habían mostrado desprecio por él, no le sorprendía.
Sus compañeras no disimularon en absoluto que hablaban de él y, solo se callaron cuando el profesor de la primera hora llegó. No obstante, sus compañeras no fueron las únicas que estaban hablando de él, porque para el momento en que llegó el receso, ya había escuchado a más personas que se dirigían a él como un cualquiera y, entre “bromas”, algunos chicos le preguntaron cuánto cobraba por sus servicios, como si el estar embarazado lo convirtiera automáticamente en un prostituto.
Al principio fue difícil entender lo que estaba pasando, hasta que llegó a sus oídos de que la noticia de su embarazo se había extendido por todo el instituto y, se rumoreaba que ni siquiera sabía quién era el padre de su bebé. En un principio Gian creyó que quien creó ese rumor fue Joon Ho, ya que primero le había dicho que su bebé era su hijo y luego, en varias ocasiones, le dijo que no, que su bebé era de Do Jang y, como físicamente no podía hacerle daño, había querido lastimarlo haciendo correr ese rumor por el instituto.
Después creyó que quien extendió el rumor, había sido Do Jang, después de todo, le había ocultado que estaba casado y embarazado, a pesar de saber el interés que este tenía por él y, no solo eso, sino que también el día anterior habían pasado la línea de amigos que hacía que no tuviera que dar ninguna explicación de su vida, sin embargo, si no mal recordaba, Joon Ho no mencionó nada con respecto al bebé delante de él y, en ese día no había ido al instituto, por lo que no pudo decir nada al respecto, además, no se hablaba de su matrimonio sino solo de su bebé.
Al finalizar el receso, todo se había vuelto más molesto, incluso hubo tres personas que se sentaron en su misma mesa mientras comía y le ofrecieron dinero a cambio de favores sexuales. Fueron momentos en los que Gian sintió que podría convertirse en un asesino, porque se imaginó a sí mismo clavándoles sus cubiertos en los ojos de esos niños ricos sin cerebro. ¿Por qué solo por ser un doncel era tan fácil convertirse en un blanco?
Extrañamente mientras estuvo en la cafetería, hubo una persona que no lo insultó como creyó que lo haría, o al menos no como los demás habían hecho, porque cuando sus miradas se encontraron, este solo sonrió de lado burlonamente, mientras en sus ojos parecía haber un brillo vicioso de querer golpearlo, como siempre había sido, sin embargo, no se acercó.
Gian no pudo negar que tener la mirada de Yoo Chan sobre él, hizo que se sintiera en peligro, porque ahora con todo el instituto pensando que podían hacer de él lo que quisieran, nadie iba a siquiera pensar en salvarlo, lo que hizo que terminara su comida tan rápido como pudo y luego regresó a su salón, casi en el momento preciso en el que el timbre sonó para que regresaran a clases.
—Señor Yu —dijo el profesor de historia al ingresar al salón —el director lo llama a su oficina.
Hubo un “uuhhh” proveniente de sus compañeros cuando escucharon que Gian era llamado a la dirección. Incluso uno que otro de sus compañeros se atrevió a decir que lo llamaba para saber que tan buena puta era. Comentarios que mientras Gian salía del salón, fueron acallados por el profesor, que empezó a sermonear a los alumnos por su falta de respeto.