Gian no podía negar que esos comentarios cada vez iban haciendo que poco a poco perdiera la paciencia, pero no pudo pensar más en eso mientras caminaba por los pasillos solitarios hacia la dirección, lo que le hizo sentir algo nervioso, ya que la última vez que estuvo en una situación parecida, Yoo Chan había aparecido de la nada y lo arrastró a los baños para golpearlo, después de todo, saber que estaba embarazado no iba a detener su odio hacia él por ser un doncel, sino que ya había visto que lo avivaría.
—Buenos días —saludó a la secretaria del director —el director Hwan me mandó a llamar.
Ella levantó la mirada de la pantalla de su ordenador. Lo miró de arriba hacia abajo y suspiró.
—Pasa, el señor Hwan te está esperando.
La mirada de la secretaria no pasó desapercibida para Gian. Supuso que a ella también habían llegado los rumores del padre de su bebé. Asintió y se acercó a la puerta de la oficina del director, golpeó suavemente antes de recibir el permiso para poder ingresar. Al entrar el director le dio una dura mirada, como si quisiera intimidarlo, sin embargo, el doncel no se inmutó, ya que empezaba a creer que sabía la razón por la que había sido llamado ahí.
—¿Me mandó a llamar, director?
—Pasa y siéntate.
El director lucía bastante serio mientras siguió al doncel hasta que se sentó frente a él, sin embargo, ese gesto no logró intimidar al doncel, ni cuando este colocó sus manos sobre el escritorio y entrelazó sus dedos.
Hubo un corto silencio, en el que el director respiró profundo antes de empezar a hablar.
—Me enteré de lo que está sucediendo entre los alumnos —su voz tenía enojo contenido —como su… condición —hizo un gesto con su mano hacia el vientre de Gian —ha provocado una alteración entre los alumnos.
Gian quiso bufar al escucharlo, porque el director hacía sonar como si él tuviera la culpa de la mente cerrada de los otros alumnos.
—He estado siendo acosado por mi condición —respondió serio Gian.
—He escuchado algo como eso —el director retiró sus lentes y frotó el puente de su nariz —señor Yu, hablamos de esto cuando presentó su justificación de inasistencia.
No solo había hablado con él luego de que regresó a clases, sino también con Joon Ho cuando este fue obligado a llevar los certificados médicos, pero como el problema no le afectaba directamente, a pesar de estar casados, el director no lo envió a llamar.
Cuando hablaron la vez anterior, su conversación se extendió un poco más de lo normal, ya que el director no estaba feliz de saber que estaba embarazado, porque creía que eso le daba una mala imagen al instituto, después de todo, el tampoco era muy partidario de permitir que los donceles tuvieran un lugar ahí, pero no podía negarles la educación sin ir contra la ley y, con el tiempo fue algo que aceptó, pero un doncel embarazado era un tema aparte, ya que creía que podría hacer que los padres se quejaran y retiraran a sus hijos del instituto o que el siguiente año hubiera menos alumnos.
En su conversación anterior tuvo que dejar todos esos argumentos de lado cuando Gian le dijo que nada de eso sería un problema, porque faltaba poco tiempo para que se graduara y probablemente su embarazo ni siquiera sería notorio como para que los alumnos llegaran a enterarse, pero al parecer nada fue como el doncel dijo y ahora todo se había vuelto un caos.
—Le pedí que fuera discreto con esto —dijo el director —no quiero señoritas y donceles embarazados por doquier caminando por los pasillos.
Los labios de Gian se separaron y sus cejas se elevaron, sorprendido e incrédulo de lo que escuchaba, porque el director acababa de sugerir que su embarazo iba a desatar un caos, en el que todo aquel en el instituto que pudiera embarazarse, lo haría, solo porque él se había embarazado, como si pudiera convertirse en una mala influencia para los demás.
En ese momento Gian sentía el deseo de levantarse de su silla y abofetear al director, además de dejarle claro que su embarazo no fue algo que deseó, ni un accidente porque no se había cuidado al intimar con “su pareja”, y que, en lugar de estarlo culpando a él por provocar embarazos que ni siquiera existían, debía estar haciendo algo en contra de las personas abusivas del instituto, porque eso sí le daría una muy mala imagen a la institución. Después de todo, su bebé había sido producto de uno de esos abusos.
Gian no sabía si el director en verdad no estaba enterado de lo que pasaba entre los estudiantes y, como estos podían ejercer poder sobre otros sin ninguna represalia, o si solo se había quedado al margen por el poder que los padres de varios de ellos representaban.
—¿Qué está tratando de decir? —inquirió con los dientes apretados.
—Señor Yu, sabemos que su situación es difícil, pero, hemos hablado con el consejo directivo y profesores sobre esto y, —miró a los ojos del doncel —creemos que es mejor que suspenda sus clases.
—¿Qué?
—Ya sabe, hasta podría iniciar en otro instituto cuando su bebé haya nacido.
El ceño de Gian se frunció. Sabía que la situación era mala, pero no había esperado que lo fuera a tal magnitud.
—¿Me está expulsando?
La voz de Gian era baja, pero se podía escuchar la sorpresa en esta, mientras veía al director esperando que le dijera que había entendido mal las cosas, aunque sabía que ese solo era su deseo para no ver la realidad.
—No lo tome así, señor Yu, solo le estoy dando otra opción para todo este asunto.
—Otra opción —susurró Gian, pensativo —eso quiere decir que si no me quiero ir y deseo continuar mis clases aquí, ¿podré hacerlo?
—Señor Yu…
El director suspiró. Parecía cansado con las pocas palabras que estaban intercambiando, como si todo eso fuera tan molesto, porque esperaba que el doncel escuchara las decisiones tomadas y que, no replicara en absoluto.
—Seguir sus clases en este instituto, no es una opción para usted, espero que lo entienda, por favor.
—Me está expulsando —dijo Gian con seguridad mientras bufaba.