El doncel se quedó en silencio por un momento. A pesar de todo lo que había tenido que pasar en clases, se había propuesto que terminaría ese último año de instituto, pero parecía que todo solo se complicaba más, porque ya no solo se trataba de ser golpeado o de su embarazo y esos rumores que parecían que no iban a detenerse nunca, sino que también acababa de ser expulsado cuando solo le faltaba un mes para graduarse.
Hasta en esa mañana, cuando escuchó a los alumnos hablar mal de él, Gian había creído que podía soportarlo, incluso si los rumores empeoraban, pero ahora el director lo estaba expulsando sin darle ninguna opción, porque por el poco tiempo que faltaba para que el año terminara, ningún otro instituto lo aceptaría, incluso si sus notas estaban entre las de los mejores de su salón.
Sabía que eso era algo que el director quiso hacer desde que se enteró de su embarazo y, ahora los alumnos le habían dado un motivo para expulsarlo, además de que al parecer el señor Hwan sabía que a su lado no tenía a ningún adulto para apoyarlo, porque a pesar de que Su Ji era su tutora, ella no iba a meter las manos al fuego por él. Gian estaba seguro de que si ella se encontrara en la misma habitación, hace mucho que habría aceptado la decisión, pero él no podía hacerlo.
—No lo haré —dijo con determinación el doncel, sin apartar la mirada del director —no dejaré que me expulse.
—Señor Yu, esto no es lo que usted quiere o no. Es una decisión ya tomada por las autoridades de la institución.
—Si me expulsa voy a contratar a un abogado para que lleve mi caso.
Gian se acomodó en su silla, tomando una postura recta y levantó su mentón, mostrándose firme y no fácil de intimidar. Lo que le dijo al director que el caso no sería tan fácil como creyó.
—Señor Hwan, tengo entendido que en la ley de nuestro país está prohibido expulsar a un alumno por embarazarse. A eso lo llaman discriminación.
Gian no podía negar que una parte de él disfrutó de ver el ceño del director fruncirse, como si no hubiera esperado que él se defendiera, sino que agachara su cabeza y acatara su orden.
—Si me expulsa, voy a hacer un gran escándalo sobre esto —amenazó el doncel.
Podía ver el enojo crecer en el director por cada palabra que salía de su boca, lo que lo incentivó a seguir hablando.
—Es su decisión, director Hwan. Depende de usted que esto sea más grande de lo que es y que salga de estas paredes, o si simplemente me deja graduarme junto a mis compañeros.
El doncel se levantó de la silla. Su mirada casi parecía aburrida mientras veía al director, como si en ese momento los roles hubieran cambiado y la figura de autoridad fuera él.
—Cuando tenga una decisión me avisa.
No esperó a que el director le diera una respuesta, salió de la oficina y, luego de cerrar la puerta, suspiró aliviado porque había encontrado las palabras precisas en ese momento. Desde la primera vez que fue llamado a la dirección por ese tema, se había dado cuenta que lo que más temía el director era el escándalo y, si era expulsado y su caso se volvía mediático, todo sería mucho más grande de lo que en verdad era, por lo que casi podía sentir el sabor de la batalla ganada.
De regreso por los pasillos, Gian no pudo evitar sentir que su conversación con el director en realidad empezaba a afectarle, porque comenzaba a sentirse molesto, y todo empeoró cuando llegó a la puerta del salón e, inconscientemente su mirada se posó en Joon Ho sentado al fondo. Parecía tan despreocupado, como si él no fuera el causante de todos sus problemas, que hizo que su molestia aumentara hasta convertirse en un enojo que hacía que se sintiera como si su sangre estuviera hirviendo.
Gian no se sentó en su lugar, ni le prestó atención al profesor de historia, que cuando el timbre sonó, mencionó algo acerca de que recordaran a hacer su tarea para la siguiente clase. Simplemente caminó con pasos firmes hasta el final de la fila adyacente a la que él se sentaba y se detuvo frente a Na. Ni siquiera lo pensó cuando elevó su mano y lo golpeó en la mejilla, como si de esa manera su enojo podría disminuir.
—¡¿Pero qué demonios...?! —Joon Ho se quejó.
Se colocó de pie y miró sorprendido al doncel, sintiendo cómo el enojo crecía en su interior, porque lo último que esperó fue que, mientras tomaba una clase tranquilo, alguien iba a llegar a golpearlo.
—¡¿Fuiste tú, verdad?! —Gritó con furia Gian —¡Tú creaste ese estúpido rumor de mí y de mi bebé!
—¡¿Qué?!
Joon Ho lo miró sin entender. Sí, había escuchado el rumor, pero de la misma manera que Gian había estado ignorándolo, él también lo hizo, o al menos lo intentó, porque hasta el receso no había logrado saber quién lo empezó.
—¡No te hagas el tonto! ¡Sé que fuiste tú!
—¡¿Para qué mierda voy a hacerlo?!
Joon Ho tomó las manos de Gian cuando el doncel pretendió volver a golpearlo, sin importarle la diferencia de fuerzas si Na llegaba a querer devolverle el golpe.
—¡Porque estás resentido porque te dije que mi bebé no es…!
—¡Maldita sea, Gian! —interrumpió —¡no voy a crear un rumor tan estúpido cuando sé que el bebé es mío!
Silencio.
Eso fue lo que siguió a sus gritos y respiraciones agitadas, además de los ojos curiosos de sus compañeros, que parecían esperar que ellos revelaran más información, antes de que los murmullos a su alrededor se dispararan, porque todo era un chisme tan candente. Tan solo en esa mañana se enteraron de que Gian estaba embarazado y, aunque muchos creían que era verdad que no sabía quién era el padre, ahora esa verdad también les fue revelada.
Al darse cuenta de lo que acababa de suceder, Joon Ho fue el primero en reaccionar. Tomó la mano de Gian y lo haló hacia afuera del salón, sin importarle si el profesor de matemáticas estaba llegando y los quiso detener, porque lo último que necesitaban eran quedarse en un lugar lleno de ojos y oídos chismosos.
El doncel no se resistió, demasiado aturdido sobre lo que acababa de suceder como para siquiera intentarlo. Cuando finalmente se detuvieron, estaban en las canchas de baloncesto. Joon Ho miró con cuidado a Gian antes de soltarlo. Parecía que todo su enojo había desaparecido, o al menos gran parte de él.
—No sé lo que te dijo el director para que me reclames a mí sobre ese rumor, pero no he sido yo.
Gian guardó silencio, bajó la mirada y se quedó viendo a sus zapatos. Ahora se daba cuenta de que había sido impulsivo, pero en ese momento no estaba pensando con claridad, sin embargo, mientras más lo pensaba, nada tenía sentido, porque cuando el rumor había empezado, o cuando él se enteró de que existía, Joon Ho ni siquiera había llegado al instituto. Pero debido al contenido de varios comentarios, sobre todo cuando decía que no sabía quién era el padre de su hijo, le hizo pensar que fue Na quien lo inició, ya que él seguía diciéndole que mintió al decir que era el padre de su bebé.
—El director quiere echarme por estar embarazado —murmuró.
Sentía que Joon Ho no podía hacer nada si el director quería seguir con ese plan, pero el problema se sintió un poquito menos pesado al compartirlo con alguien.
Joon Ho creyó que no había escuchado bien, pero al ver a Gian, con sus hombros hacia abajo, casi suspirando derrotado, le hizo darse cuenta de que no era así y, por un momento justificó su reacción, aunque no el hecho de que hubiera creído que fue él quien creó ese estúpido rumor.
—Pero no puede —dijo Joon Ho con el ceño fruncido —no es legal que lo haga.
—Lo sé —la voz de Gian cada vez se volvía más apagada —yo sé que no es legal —suspiró —pero si de verdad quiere hacerme las cosas difíciles, lo hará.
Hace un momento estaba convencido de que el director no haría nada, pero conforme los minutos pasaban, pensaba que tal vez no le importara tanto si había un escándalo, o hasta que el asunto se resolviera, sus compañeros ya se habrían graduado. ¿Por qué todo parecía volverse más difícil?
—Empiezo a creer que Zuri y tú tenían razón, que tal vez debería de dejar el instituto.
Odiaba la idea, pero en ese momento por su mente estaban pasando los peores escenarios, era como si del Gian positivo y seguro que había estado en la oficina del director, ya no quedara nada.
Si esas palabras Gian las hubiera dicho cuando hablaron acerca de que dejara el instituto por el bien del bebé, para que no corriera ningún peligro porque seguro que Yoo Chan lo volvería a atacar, Joon Ho habría estado completamente de acuerdo, pero ahora no podía estarlo.
—No —dijo Joon Ho firmemente.
Se acercó con algo de duda y atrajo a Gian a sus brazos, sin sentir ningún tipo de resistencia. En un día normal no estaría haciendo nada de eso, pero sentía que el doncel necesitaba un abrazo por todo lo que había tenido que soportar en el instituto en ese día, no solo a los alumnos, sino que también saber que quería ser expulsado solo por estar embarazado, porque Joon Ho sabía que Yu realmente no era un alumno problemático al que era necesario sacar del instituto para que hubiera paz en este. Si fuera así, él y muchos otros alumnos deberían de haber sido expulsados hace mucho tiempo.
—Vamos a hacer un trato —dijo Joon Ho en un tono bajo —tú vas a graduarte y, si el director quiere hacer algo, podremos… no sé… mi mamá puede ayudarnos, incluso tu tía, pero no vamos a dejar que te expulse.
Gian quiso reírse cuando Joon Ho mencionó que Su Ji podía ayudarlo, ya que sentía que ella era capaz de apoyar al director solo para evitar tener que mover un dedo por él. A veces le era difícil creer que pertenecían a la misma familia, porque ella era tan diferente de su madre, su tía no podía ver por nadie más que por ella misma. El doncel siempre creyó que hubiera estado mejor cuidado si su custodia la dejaban a cualquier otra persona, incluso a un desconocido.
—Con respecto a Yoo Chan…
Joon Ho sintió como el doncel se tensaba en sus brazos ante la mención de Yoo Chan, porque al parecer era alguien que le afectaba más de lo que le gustaba mostrar.
—De él me encargo yo, de él voy a protegerte yo.
Esa situación parecía tan ilógica, porque tan solo semanas atrás Gian sabía que tenía que correr lejos de Joon Ho, pero ahora estaba queriendo confiar en que lo iba a proteger de Yoo Chan. Deseaba tanto quedarse en aquel abrazo que le pareció tan cálido, como si su corazón hubiera sido acogido entre un par de cálidas manos, que le hicieron llenar un vacío que no sabía que estaba teniendo.
Su mente le decía que Joon Ho no era confiable, pero por ese momento, su corazón quería creer que lo era.