CUATRO AÑOS DESPUÉS : El clima ahora es frío. El invierno llegó, y con él, aquellos recuerdos que, por más que intento desaparecer, siguen ahí. Pero no me permito que me dañen. Ya no. Ahora tengo mucho por qué vivir. Aquella ingenua y patética chica que una vez fui murió hace cuatro años, por lo que no me permito seguir pensando en ello. —¡Mami, mami! —Mis dos pequeñas pulgas se abalanzan sobre mí. Intento pararme bien, pero caigo por su peso directo sobre la nieve. —¡Cris! Llegaste temprano hoy —me sonríe Claudia, la chica de la guardería, quien se encarga de mis dos terribles terremotos mientras yo trabajo. —Sí, bueno… de la nada me sonó una alarma en el móvil que, para nada recuerdo haber puesto. Y como ves… dos horas antes. —Se tapa la boca y deja salir una carcajada. —Bueno,

