El beso se termina cuando Ryan gime y se que es de dolor. —Te voy a curar. —Me puedo curar solo. Ambos nos miramos fijamente y él sonríe. —No soy un buen chico Franci. —Quién te dijo que me gustan los chicos buenos cuando puedo tener a los malos. Me acerco y curo su espalda. Nuevamente son garras. —¿Quién te las hace? —Hay verdades que aun no deben ser reveladas. —Tengo dudas —digo mientras curo su espalda. Ryan se queda callado y supongo que quiere que siga. —¿De quién es el diario? —De tu madre Mi corazón se acojona, me quedo inmóvil porque nunca conocí a mi madre y tener ese diario es como estar conectada con ella. —Tu madre era maravillosa. —¿Conocías a mi madre? Asiente. —Háblame de ella. —Sus ojos eran preciosos, su cabello tan n***o como el azabache, su piel era bl

