Capítulo 8

1291 Palabras
DIA 2 (7 de abril de 1999) Ayer recupere el color, él vino a verme y me hizo suya de todas las formas y maneras posibles. Me siento única cuando estoy a su lado, es como si maldad me atrajera, como si fuera un imán y yo el metal. Se que es peligroso, pero no es algo que me importe ahora, yo solo quiero seguir en su tentador juego. Mi padre escucho mis gemidos y sé que mi madre también, pero ahora no me importa anda mas que no sea ÉL. Dijo que no podría venir hoy porque tenia asuntos que resolver, creo que hoy empieza su venganza hacia todos los que le hicieron burla. Mi madre esta tocando mi puerta, debo irme…pero contare todo lo que me diga. Me echo a la cama y analizo todo lo que acabo de leer. Las demás hojas están rotas, alguien las arranco para no leer su contenido. ¿Qué secreto escondía? Death me mira y me doy cuenta que sus ojos son tan negros como el ébano. Mirarlos atentamente es como tener una visión al inframundo. —Eres muy raro Death…un husky de ojos negros. Salto de la cama y mi perro me sigue hasta la cocina. Comienza a ladrar a donde esta la puerta del ático. —Cállate Death, no es momento para ir al ático. Reviso la repisa para ver si hay comida y encuentro algunas cajas de cereal con un poco de leche. —Te daría leche, pero no quiero que tengas parásitos —le sirvo un poco de agua y le doy un poco de cereales. Como todo lo de mi recipiente y vuelvo con Death a mi habitación para seguir leyendo el diario. Dia 100 (16 de julio de 1999) Mi madre descubrió que estoy embarazada y me obligo a abortar. Me siento vacía y muy triste, es como si me hubieran arrancado una parte de mi podrida alma. Él no hace caso a mis llamados, se que en su mundo todo es mas fácil, pero no quería exponer a mi bebé a eso. No pensé que mi madre me haría esto, ahora soy la deshonra para todos…nadie quiere pedir mi mano solo por haber estado con él. La deshonra persigue a mi familia…mi padre me golpeo hasta el cansancio y nadie me defendió. Él no se vengo de todos, dejo vivos a mis padres para que ellos me hicieran daño a mi…diría que lo odio, pero mi amor es tan retorcido que solo quiero verlo para arrancarle los labios con mis dientes en un beso brusco y apasionado. El deseo por lo prohibido es demasiado grande, el libido crece cada vez mas y mis deseos sexuales ya son enfermizos. Siento como mi coño se ensancha con solo pensar en él nuevamente en mí, las visiones me transportan al momento exacto y las ganas de masturbarme suben como espuma. La imaginación es tan grande que ahora mismo siento como sus dedos penetran mi entrada. ¿Visiones? ¿Serán las mismas que tengo yo? Necesito respuestas y no se si hoy me termine todo el diario. Cada pagina es de un día, y solo hay 400 páginas…solo escribió por 400 días. Guardo el diario y me pongo la pijama para poder dormir. —Duerme conmigo Death. El perro salta a la cama y se acurruca a mi lado. Su pelaje suave y esponjoso me da tanta suavidad que me quedo dormida al instante. —Busca Lucifer, busca y lo encontraras —me dice una voz grave y oscura —No lo hagas Franci, yo te amo —dice mi hermano —Descubre la verdad Franci, descubre tú verdad —me dice Ryan Bryan y Ryan desaparecen y la risa del hombre con voz grave también. —Hola —hola…hola…hola —el eco sale disparado Camino un poco y me doy cuenta que estoy flotando. ¿Dónde estoy? Todo está oscuro y no puedo ver hacia dónde voy. Veo una puerta a lo lejos, intento acercarme, pero cada vez me alejo más. Corro y la puerta se ve cada vez más lejos. —Nooooooo —grito cuando la puerta se hace chiquita por la lejanía. Despierto exaltada y Death me mira neutro. —¿Qué fue eso? «Tu primera pesadilla Lucifer» Aquella voz grave de mi sueño vuelvo a escucharla. —No es cierto —me digo a mi misma Respiro y regularizo mi respiración, estoy toda transpirada y mi polo se pega a mi cuerpo como una segunda piel. —Wof wof wof —ladra Death —Pequeño diablillo —acaricio su oreja y él se retuerce en la cama Rio por lo que hace y salgo de la cama para hacer mis necesidades. —Ahora salimos para que hagas las tuyas —digo con la boca llena de pasta. Termino de lavarme y salgo con Death para que orine o haga popo. Quiero ver a Ryan, es una necesidad tan grande que no se ni como describirla. Me he obsesionado con él, esos ojos grises que esconden tanto y no me quiere decir. —Antes tenemos algo que hacer. Death me mira y entro a la casa para cambiarme e ir al pueblo. Se que muchos deben pagar, pero en especial una y hoy las pagará. Me dirijo al pueblo con Death y vigilo la casa de Amanda. ¡Bingo! Amanda sale de su casa sola y la persigo sigilosamente. Veo que se mete a un callejón no transcurrido y ahí veo su mayor secreto. Un hombre de 50 años maso menos está manoseándola mientras ella esta apoyada en una de las paredes sucias. Me quedo en mi escondite hasta que ambos terminan de toquetearse. —Perfecta como siempre —dice el hombre y le entrega un fajo de billetes. Cuando el hombre se va yo salgo de mi escondite y Amanda se queda muda. —No tienes sangre en la cara, hablaste mal de mi y tú eres peor —le digo Death se queda muy tranquilo a mi lado y yo me acerco a Amanda lentamente. —Déjame en paz rara que yo no soy como tú. —Pobre de ti Amanda…es momento que me las pagues. Saco de mi bolsillo una cuchilla y en un rápido movimiento le degolló el cuello. Sus manos agarran la herida y poco a poco se va atragantando con su propia sangre. Rio como loca y salgo del callejón quitándole el fajo de billetes. —Muy bien Death, hoy nos encargamos de un problemilla. Me dirijo al supermercado y compro algunas cosas para la casa. —Mira Death —lo llamo—, comida para perros. Agarro un poco y me dirijo a la caja para pagar todo. Al llegar a casa guardo todo, preparo algo para comer y salgo con Death para el bosque. El matar a Amanda me ha dejado una excitación única, la sangre tan roja y viva. Llego y veo a Ryan. —Hueles a muerte —dice —Soy peligrosa —digo —Lo se Lucifer, se que eres peligrosa…eres el diablo encarnado. Me acerco a él y meto mi lengua en su boca. Rápidamente el ojos grises dirige el beso robándome mas de un gemido de placer, quiero ser su esclava s****l, que haga conmigo lo que quiera. —Serás mas que mi esclava Lucifer —dice y sus manos fuertes me cargan enrollándome de sus caderas. Toco sus hombros, su cuello y me detengo en su cabello. Sus besos son deliciosos y el olor que su cuerpo emana es excitante. —Es el olor a sangre Lucifer, mi sangre te excita —me dice y es cierto Su espalda esta sangrando nuevamente, peor no me importa porque sus besos me llevan al abismo.
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