NARRADOR OMNISCIENTE La noche había envuelto la mansión como un sudario antiguo, silencioso y pesado, mientras las copas de los árboles golpeaban el techo de láminas oxidadas al ritmo del viento. Desde lejos, parecía una construcción abandonada, cubierta de humedad y musgo, con ventanas negras como ojos vacíos. Sin embargo, la quietud exterior era solo un disfraz para ocultar la naturaleza del lugar: aquel cascarón derruido era un santuario para la mafia inglesa, una pieza clave y perfectamente protegida dentro del engranaje del crimen organizado. Placas metálicas reforzaban discretamente las paredes interiores del inmueble; cámaras térmicas vigilaban cada centímetro del terreno; hombres ocultos entre la maleza ajustaban rifles de asalto con mirillas nocturnas, esperando cualquier movimi

