—Aquí están los informes que me pidió, señorita Morgan. —Ashton entró con su acostumbrada sonrisa profesional y me tendió una carpeta. Le devolví una sonrisa tensa mientras me sentaba de nuevo en mi silla. —Gracias, Ashton. ¿Tienes las fechas para la revisión final? —Sí, justo aquí —respondió, señalando el calendario impreso—. Podemos ajustar las entregas de los prototipos si nos centramos en los departamentos de producción hoy mismo. Estaba revisando las anotaciones cuando tres golpes secos sonaron en la puerta. Ashton giró la cabeza y se dirigió a abrirla, pero yo no levanté la vista de la carpeta. —¿Ashton Mars? —dijo una voz firme. El tono hizo que levantara la mirada de inmediato. En la puerta había dos hombres de seguridad, con semblantes rígidos y los brazos cruzado

