Emiliano me llevó al departamento para descansar, subí las escaleras hasta llegar a nuestra habitación. - Debes cenar algo antes de dormir- comenta. - No, mejor acuéstate a mi lado- hablo cariñosa una vez en la cama. - Mi bello angel- acaricia mi rostro y cierro los ojos, me da un beso que inicia tierno y suave pero que se va intensificando cada vez más a tal grado que me hace gemir al sentir su mano vagar por mi muslo. - Eres muy adictiva, nena. Quiero probarte todo el tiempo- murmura sobre mis labios. Se acomoda sobre mí y un calor empieza a subir a mi cuerpo. Las hormonas no me ayudan a estar serena ante este hombre. Me froto sobre su pantalón y un gruñido se escapa de él al momento que muerdo y estiro su labio inferior. Mi pancita solo me hace sentir más deseosa de él. Cuanto

