Capítulo 67

2438 Palabras

—Nos vemos pronto, Nikanor —se despide la tal Gilena, con esa sonrisa coqueta que tengo ganas de arrancarle de la cara. Nikanor besa su mano y le sonríe de vuelta, luego se despide del resto de la familia. Él regresa a la mansión en un vehículo personal, mientras que nosotras lo hacemos en carruajes, por tal razón, cuando llegamos ya este estaba encerrado en su otra habitación. Después de bañarme —y llorar—, decido encarar a ese desvergonzado de una vez y por todas. ¡Qué me diga él si ya no me quiere! Me pongo una bata corta de seda, de color rojo encendido. Cepillo mi cabello y me unto un labial a juego con mi bata. Toco varias veces la puerta, con el corazón latiéndome frenético y mi respiración entrecortada. Debo respirar profundo de forma repetida para poder calmarme y no dejarme ll

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