—¡Adelaida! —Casi doy un salto cuando soy arrastrada a un callejón. —¿Roy? —cuestiono con sorpresa. Han pasado dos meses desde que este desapareció. —Cada vez te ves más hermosa, futura esposa —dice con coquetería. Entorno los ojos por inercia; este tipo no deja de ser un fastidio. —¿Qué quieres? —Mi pregunta suena a reclamo. Pero es que su aparición es tan inoportuna como irritable. —Estás muy enojona en estos días. ¿Acaso ya tu amo no te atiende bien? ¡No me digas que se cansó de ti! Y esas palabras son suficientes para ponerme los pelos de punta. Ya me imagino a Roy escupirme en la cara un "te lo dije". Porque sí, Nikanor ha cambiado mucho últimamente. Incluso tenemos varias semanas que no intimamos y este se la pasa fuera de la mansión y hasta ha dormido en otra recámara. No quier

