Cuando entramos a la casa, solo podía forzarme en ver las decoraciones que parecían muy costosas intentando olvidar que el sujeto que actualmente era el decano en la prestigiosísima universidad donde estaba asistiendo, era el mismo sujeto que asistió frecuentemente al juego oscuro. Era todo un repugnante pedófilo, me daba asco de tan solo pensarlo, pero debía permanecer con mi mascara de mentiras hasta que lograra entrar. Nos dirigimos al patio donde había varias personas en la piscina, en el jardín y el olor a parrilla revoloteaba en el ambiente. Adonis y Adriel se reunieron con los hombres que lucían más jóvenes de todo el lugar, en cambio Adams tomó mi brazo y comenzó a darme una especie de tour y a presentarme a varias personas que le caían bien, la mayoría eran ancianos. Hasta que

