Nos detuvimos luego de transitar varias horas en carretera en un barrio donde el grafiti parecía ser la pintura de todas las casas deterioradas, el sujeto que manejaba apagó la música de trap que sonaba y el sujeto que iba de copiloto sacó de la guantera del auto dos armas y municiones. Joder, quería desaparecer de aquí. —¿A quién van a matar? —murmuré sin poder ver a nadie transitar en la solitaria calle, incluso como ya era de noche hacia ver el ambiente más escalofriante. —Al único que puede mandar todo esto a la mierda —dijo el conductor. —Necesitamos que nos digas si este es Fabio McDowell —dijo el copiloto mostrándome una foto en la pantalla de su celular—, Evans nos reportó lo que pasó en Tregua City, la policía se lo llevó, pero solo lo dejó una noche en la cárcel. Como lo sup

