Escuché pasos provenir del pasillo, guardé la carpeta rápidamente en su lugar y caminé hacia la puerta de la habitación como si me hubieran dado ganas de ir al baño y no como si quisiera disimular el hecho de que estaba espiando las cosas de Adams. Me detuve cuando casi choqué de frente con Adonis, él me miró confuso y luego miró a la habitación de Adams pareciendo especular cosas incorrectas. No Adonis, no tuve sexo con Adams. —¿Sigues aquí? —Alzó una ceja—, ¿Dónde está Adams? —Solo veíamos una película, él debe estar hablando con la chica que le gusta allá en la puerta —dije—, vino por unos apuntes. No sé por qué tuve la necesidad de explicarlo, y me sentí un poco tonta, se suponía que no debía darle explicaciones, él fue el que me dejó semidesnuda en la cocina. —Te la pasas much

