Envolví mis manos detrás de su cabeza para introducir mis dedos dentro de su cabello y acercarlo más a mí, mientras mordía su labio inferior sintiéndolo estremecerse, él aferró sus dedos a mi cintura y me pegó contra su torso, aun así necesitaba tenerlo más cerca. Esto no era suficiente. Sentía la adrenalina del momento volverse intensa cuando con su lengua me obligó a abrir mi boca y yo la recibí gustosa, deleitándome con su sabor a menta. Mi respiración se entrecortó cuando sus manos se deslizaron más abajo hasta mi cadera donde mi camisa se había subido un poco revelando algo de piel y enterró sus dedos causando que gimiera cuando comenzó a besar mi cuello. Sentía que flotaba, tenía tanto tiempo sin tener sexo; cinco años exactamente desde Fabio, que mi cuerpo se sentía muy sensible

