ADONIS DELUCA Estaba en un departamento lleno de agentes de la S.E.G. había llegado hasta ese lugar porque en el momento en que encontré el cuerpo de mi investigador privado asesinado en su propia casa y a Hendrick con el arma, lo único que hice fue devolverme por donde entré, pero antes de poder irme, Hendrick me amenazó de disparar si salía. —Eres un agente, todos lo sabemos. —Le dije en un intento de calmarlo si quería dispararme, maldición, debí traer mi arma. De repente fue en ese momento que algo hizo click en mi cabeza y encajó perfectamente cuando dije: — Tú trabajas con Karol. Hendrick pareció un poco sorprendido, pero no flaqueó el agarre de su arma. —Es mi hija —dijo—, supongo que debo contarte todo porque hasta donde sé, tú no sabes de todos los negocios oscuros de tu padre

