29

1886 Palabras

Al parecer la afortunada que ocasionaba su ira era yo, mi corazón latía demasiado fuerte contra mi pecho. Al parecer la afortunada que ocasionaba su ira era yo, mi corazón latía demasiado fuerte contra mi pecho. Cálmate Casper, relájate. Sus ojos azules se profundizaron en los míos, la vena de su frente palpitaba. Tragué saliva pesadamente, no quería que me gritara, porque si lo hacía la tigresa iba a salir de la jaula y probablemente me despediría. Relájate. —Solo voy a hacerte una pregunta, Casper —dijo— ¿Para qué tienes un teléfono si no lo contestas? Espera un momento. ¿Estaba enojado porque lo ignoré? Bueno, recordaba que me había llamado el miércoles en la noche y el jueves en la tarde, pero decidí no contestarle porque literalmente quería desesperarlo, que me deseara con loc

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR