Amanda despertó. No se había dado cuenta, pero se habían quedado dormidos. Rubén (o Ust) seguía acostado sobre sus piernas, y roncaba. Le volvió a acariciar la cabeza hasta que miró por la ventana, y vio que algo blanco caía. Abrió mucho los ojos y despertó al chico zamarreándolo suavemente. Rubén se levantó impresionado. Al parecer, tampoco se dio cuenta cuando se había quedado dormido. —¡Mira, Ust, está nevando! —dijo Amanda emocionada, levantándose y yendo hacia el ventanal. —¡Uuuuust, uuuust, uuuust! —exclamó el chico apuntando la ventana con emoción. —Vamos, Ust, ponte alguna chaqueta y bajemos —dijo Amanda alegre. Ust hizo un gesto afirmativo con la cabeza y fue a su habitación... a los pocos segundos comenzó a gritar, y Amanda fue corriendo. —¿Qué pasa, Ust? —Uuust —contestó

