Era inicios de diciembre y el frío invernal ya se había tomado las calles de Madrid. Estuvo lloviendo mucho en los últimos días. Todas las tiendas estaban adornadas con motivos navideños y en cada esquina se oía algún villancico. Amanda caminaba feliz. Ya había salido de vacaciones de invierno y, además, en el noticiero habían dicho que ese día nevaría y ella nunca había visto nevar. Se dirigía a casa de Rubén, ya que la había invitado a almorzar junto con Mangel. Cuando llegó al apartamento, tocó el timbre y casi al instante Mangel abrió la puerta. A Amanda le dio la impresión de que tenía la misma cara que los niños cuando van a hacer una travesura. Se saludaron y entraron. En el comedor estaba Rubén, colocando la mesa. El chico sonrió y saludó con la mano, y Amanda hizo lo mismo. Ama

