—Y cuando desperté, la vi tan linda frente a mí... durmiendo —decía Rubén con voz soñadora. Mangel escuchaba con atención a su amigo, que le contaba cómo había pasado una noche junto a Amanda hacía unos cuatro días. —Y dehpué' qué, ¿te la tira'te? —preguntó Mangel con los ojos muy abiertos. —Que no, coño... al otro día nos levantamos, tomamos desayuno y ella se fue a su apartamento porque tenía clases en la tarde —respondió Rubén algo molesto. —Jodé', tío, la tenía' li'ta y no aprovechahte la oportunidá - replicó Mangel y se apoyó en su sofá con los brazos cruzados. Rubén había venido a visitarlo. Para ser mejores amigos, hacía mucho que no hablaban. Rubén frunció el ceño y suspiró mirando a su amigo. Es verdad, ¿en qué momento había cambiado? Si esto hubiese pasado hace algunos meses

