Capítulo 20: Prioridades desconocidas

793 Palabras
Amanda salió a bailar con Vegetta. Parecía muy feliz y eso molestó un poco a Rubén, pero ¿por qué? La chica era libre y podía bailar con quien quisiera. Solo eran amigos. Rubén siguió bebiendo cerveza, mirando de reojo a sus dos amigos haciendo bailes graciosos en la pista mientras fruncía ceño de tanto en tanto. Sin que se diera cuenta, una chica rubia, delgada pero voluptuosa y muy guapa se sentó junto a él a beber. Ella estuvo observándolo por algunos minutos mientras bebía su propio mojito y, a pesar de sentarse de forma sensual y juguetear con su cabello, el youtuber ni siquiera había reparado en ella. —¿Bailas? —preguntó coquetamente la chica tocándole el hombro para llamar su atención. El Rubius se sobresaltó en un primer momento, pero luego de ver a quien le estaba invitando a la pista, no dudó un segundo. —Claro —respondió el chico. Apuró la cerveza y salieron a la pista de baile. La rubia bailaba muy sensual, y se acercaba cada vez más a Rubén. No sabía el nombre de ella, porque la música estaba tan fuerte que debía gritar para comunicarse. Ella le intentó decir su nombre, pero él no le entendía, así que solo le sonrió como si hubiera escuchado, pensando que se lo preguntaría en otro momento. La tercera canción era más lenta y con un volumen más bajo. La chica se acercó aún más y lo abrazó por el cuello mientras él la abrazaba por la cintura. Ella acercó su boca a la del chico y él, sin dudar un segundo, comenzó a besarla y acariciarle la espalda, mientras ella apegaba aún más su cuerpo a él. —¿Te gustaría ir a mi casa? —le preguntó la chica hablándole al oído. —¿Qué? —dijo Rubén. Esta chica no tiene vergüenza de nada. Sabe lo que quiere y va por ello, pensó el youtuber. —Nunca me he tirado a alguien famoso y además guapo. ¿Quieres ir a mi casa? —volvió a preguntar la rubia con una sonrisa coqueta, guiñándole el ojo. Rubén quedó un poco impresionado, nunca le habían propuesto un revolcón de una forma tan directa, aunque no perdía nada. Hacía mucho tiempo que no estaba con ninguna mujer. —Pero mis amigos... —balbuceó él con algo de duda. —No te van a extrañar. Y lo pasarás mejor conmigo, créeme —dijo ella sonriéndole coquetamente. Rubén pensó en Vegetta que probablemente se iría por otro camino y no le importaría si se iba con él o no. Pensó en Alexby que seguramente estaría con Eva y ninguno de los dos lo extrañaría. Pensó en Mangel, que lo animaría a irse con la chica y celebraría que pasara una noche junto a ella. Pensó en Amanda. Recordó su sonrisa cada vez que le hablaba, su buena voluntad cada vez que le pedía ayuda, sus ojos claros, su cabello que siempre olía a frutas. Pensó en Amanda y algo sintió en su corazón. —Lo siento, no puedo, de verdad. Mis amigos me esperan —dijo Rubén alejándose rápidamente de la chica. La rubia parecía no creer que la hubiesen rechazado. Frunció el ceño mientras pensaba que el Rubius solo era un cobarde y se fue por otro lado, buscando a alguien que sí quisiera estar con ella. Mientras tanto, Rubén se acercó a la barra, mirando a todos lados, buscando a alguien conocido. Vio a Vegetta y a Alexby y se acercó a ellos. —Eh, chavales, ¿habéis visto a Amanda? —No —respondió Alexby —pero Eva me mandó un mensaje que la chilenita se sintió mal y tuvieron que irse. —Oye, macho, y qué pasó con esa rubia, ¿no te funcionó tu galantería? —preguntó Vegetta con una sonrisa algo burlesca. Rubén arrugó la naríz, entrecerró los ojos y negó con la cabeza. —No era de mi gusto. —respondió lacónicamente, haciendo que sus dos amigos se miraran alzando la ceja. ¿Esa preciosura no era de su gusto? Sí, cómo no. No eran tontos ni ciegos, pero no le preguntarían más —bueno, me voy también. Amanda tenía mi cámara y no podré editar el video si no tengo las imágenes. —¿Irás a buscarla al edificio? —preguntó Alexby. —Creo que sería lo mejor —respondió su amigo. —Me voy contigo —dijo Alexby tomando sus cosas— esta fiesta ya está muriendo. No era verdad, la fiesta estaba en su apogeo, la gente estaba más prendida que antes y el dj había vuelto a poner música fuerte y animada. Pero claramente Alexby quería estar allí con Eva, y sin ella se aburría. —Yo me quedo con Mangel —dijo Vegetta despidiéndose con la mano—nos vemos otro día, chicos. Rubén y Alexby se despidieron agitando la mano y salieron. No era tan tarde, eran apenas las 11 de la noche, pero hacía mucho frío. Tomaron un taxi y fueron al edificio donde vivían Alexby y Amanda. Rubén estaba preocupado y no dejaba de pensar ¿Qué le habrá pasado a Amanda? ¿Estará bien? Un momento, ¿Por qué me preocupo tanto en ella? Ah, porque tiene mi cámara... claro... eso debe ser...
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