Las clases volvieron a la normalidad a inicios de febrero. El luto por la familia Basson duró mucho, era muy difícil olvidar un acontecimiento de tal magnitud que sacudió cada rincón de la nación, hasta los más pobres de empatía, sentían el miedo de terminar igual que ellos. Levidor se hacía más fuerte con cada segundo que transcurría. Nadie sabía si alguien sería capaz de detenerlo. Dollengur reforzó los entrenamientos de Lily, la obligó para llevar sus clases avanzadas al límite. Implícitamente, ella era la única que podía detenerlo. Día con día, terminaba tirada en su cama, sin ganas de nada más que de dormir y atiborrarse de comida. No tenía ni tiempo de respirar. Sus mañanas comenzaban antes del amanecer, tenía un entrenamiento matutino con la profesora Wembley, después se dirigía a

