Su estridente risa hizo eco en el lugar, no entendía su manera de actuar, sus gestos de incredulidad la delataban, pensaba que era una broma, lo podía escuchar de su mente aún sin hurgar en ella. —Aún no lo entiendes pequeña Circe, ¿crees que puedo elegir de que lado quiero pelear? —rió con más fuerza —siempre he defendido mis creencias, y no voy a cambiar solo para complacerte, fui creada para salvar este mundo del caos —Tú misma lo has dicho —intenté razonar —salvarlo del caos, no crearlo —Tú y yo sabemos que el único modo de salvarlo es con un reinicio, si eso incluye destruir a toda la humanidad, no voy a pensarlo dos veces, y tú tampoco deberías —No me dejas otra opción —amenacé aún contra mi voluntad —tendré que encerrarte de nuevo Su risa malvada resonó en la habitación de nuev

