"Cuenta una leyenda oriental que las personas destinadas a conocerse están conectadas por un hilo rojo invisible. Este hilo nunca desaparece y permanece constantemente atado a sus dedos, a pesar del tiempo y la distancia. No importa lo que tardes en conocer a esa persona, ni importa el tiempo que pases sin verla, ni siquiera importa si vives en la otra punta del mundo: el hilo se estirará hasta el infinito pero nunca se romperá. Su dueño es el destino". Esa noche Pat esperó a que llegara Morgana para cenar con ella, pero ella llegó tarde, y fue directo a su habitación con cara de pocos amigos así que comieron solos, junto a su amigo Peter mientras charlaban de cosas triviales, aunque la cabeza de Pat volaba en pensamientos centrados en algo no muy lejos de allí. Pensaba que quería deci

