Morgana estaba en el pequeño cuarto que oficiaba de oficina, revisando unos papeles. Desde que se había ido Peter no habían recibido otro huésped y las cuentas apremiaban, tristemente, pensó Morgana. El cómo una persona con tanta experiencia en la vida tenía tantos problemas para llevar las cuentas y conservar bienes materiales era casi casi un misterio de la naturaleza para ella. A su favor había que decir que en algún momento de su existencia ella había querido aprender... —Nosotras solo nacimos para ser bellas y admiradas chérie...— solía decir su mamá... pero de aquello habían pasado un par de vidas ya .. La otrora dama, ahora suspiró mirando los números que parecían bailar frente a sus ojos, de manera burlona. Alguna vez había sido adorada, los hombres besaban el suelo que pisaba

