Capítulo VIII. Sucesos menudos

3009 Palabras

Capítulo VIII. Sucesos menudos Then there were sighs, the deeper for suppression, and stolen glances, sweeter for the theft: and burning blushes, though for no transgression. [9] Don Juan, canto I, estrofa 74 La angelical dulzura que la señora de Rênal debía a su carácter y a su actual felicidad solo se alteraba un tanto cuando se paraba a pensar en su doncella Élisa. Aquella muchacha recibió una herencia, fue a confesarse con el padre Chélan y le confesó también el proyecto de casarse con Julien. El párroco se alegró muy sinceramente de la suerte de su amigo; pero se llevó una sorpresa mayúscula cuando Julien le dijo con expresión resuelta que el ofrecimiento de la señorita Élisa no podía convenirle en modo alguno. —Tenga cuidado, hijo mío, con lo que le ocurra en el corazón —dijo

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