Capítulo XXVII. Primera experiencia de la vida El tiempo presente, santo cielo, es el arca del Señor. ¡Desventurado quien la toque! DIDEROT [27] El lector tendrá a bien permitirnos que refiramos muy pocos hechos claros y concretos de esta época de la vida de Julien. No es que carezcamos de ellos, antes bien; pero es posible que lo que vio en el seminario sea demasiado n***o para el color moderado que hemos intentado que se conserve en estas hojas. Los contemporáneos, a quienes hacen padecer ciertas cosas, no pueden recordarlas sino con espanto que deja paralizado cualquier otro placer, incluso el de leer un cuento. Julien tenía poco éxito en sus intentos de ser hipócrita en los gestos; tuvo momentos de asco, e incluso de desaliento total. No salía adelante con bien, y encima en una ca

