Mía. Una enorme sonrisa se dibuja en mis labios al terminar de enviarle el libro que ya había terminado a Abby, pues mi amiga me había convencido que sería una bomba y que volvería a romperla con aquella novela que había escrito a costillas de la desgracia amorosa de mi hermana mayor. —Te lo aseguro, Mía —repite nuevamente con ánimo—. Con esta novela vas a volver a estar en el top 1. —Eso espero, Abby… —suspiro con ilusión—, pues tiene que valer la pena. —Lo valdrá ¿Vamos a celebrar hoy? —propone y yo hago una mueca con los labios al tener que declinar a su propuesta. —No lo creo, amiga, pues mi padre está en la ciudad y quiere verme. —¿Se enteró de tu amorío con Davis? —pregunta con curiosidad y yo me río, pues probablemente sí lo había hecho y esa era la real causa de su visit

