Aiden Y ahora resultaba que la boba de Melany, la mejor amiga de Mía, había decidido dejarnos solos, al poner una estúpida excusa que probablemente ni ella lograba creérsela. Me siento en el sofá y observo a Mía moverse de un lado a otro en la pequeña cocina, con gran incomodidad, se dedica a morder su labio inferior mientras mantiene su ceño ligeramente fruncido, a la vez de que trata de servir un par de copas de vino. Estaba claro que algo le estaba molestando, y precisamente, no era mi presencia, o eso quería creer. Al final, atino por aclararme la garganta para llamar su atención, pues la curiosidad de saber qué era lo que la incomodaba, se apodera de mí. —¿Todo bien? —cuestiono en cuanto sus ojos celestes se encuentran con los míos. Ella hace una mueca, a la vez de que asiente c

