Más tarde... Llego a su casa y me recibe en su oficina, donde me recibe junto a dos de sus socios más importantes y a… Elisa. El aire se pone tenso al instante. Elisa me dedica una mirada gélida, una sonrisa cínica en sus labios como si ya hubiera planeado el desenlace de este encuentro. Tomo asiento, y Magnus apenas me dirige una mirada rápida antes de iniciar la reunión. —Hoy vamos a revisar los últimos cambios en la propuesta para el proyecto internacional —empieza, y su tono es completamente profesional. Trato de concentrarme, presento mis puntos con firmeza, pero cada tanto siento la mirada de Elisa, como si disfrutara de mi incomodidad. Después de una hora, la reunión termina, y los socios se retiran con un apretón de manos. Elisa se demora un poco más de lo necesario en recoger s

