Han pasado unos días desde que renuncié, y la vida fuera de la oficina de Magnus es... extraña. Por primera vez, no tengo que preocuparme de llegar temprano o de asegurarme de no tropezarme al servirle café. Sin embargo, la falta de rutina me hace sentir perdida. No puedo evitar preguntarme si Magnus realmente tiene algo especial planeado o si simplemente dijo lo que pensaba que quería escuchar. Una tarde, mientras trato de distraerme leyendo en el café donde suelo pasar el tiempo, recibo un mensaje de Magnus: "¿Lista para nuestra primera cita oficial?" Mi corazón da un salto. Nuestra primera cita. Oficial. Siento que el corazón me late con fuerza. Me apuro en responder y, con las manos temblorosas, le digo que estoy lista. En la noche... Magnus me recoge a las ocho en punto. En cuant

