La casa de Jorge es bastante modesta aunque tiene un gran patio, tiene una piscina que no es muy grande pero es linda, un auto más que es un tipo todoterreno y eso, está en las afueras de la ciudad y me quedará un poco lejos para poder llegar al colegio, aunque hablando de colegio no sé si será posible que pueda volver a mi colegio pero no me molesta, solo quiero seguir estudiando.
Vamos a ir a conocer a su familia mañana así que me siento muy nerviosa, pero al mismo tiempo, me siento muy segura de mi misma, ya que Jorge me ha ayudado un poco con eso, ha sido increíble estar con él, se nota que no era esa persona arrogante que yo creí.
Me acerco a una habitación que parece un simple estudio y Jorge levanta la cabeza en cuanto llego.
- Lo siento, yo no quería interrumpir.
- Pasa, ¿qué sucede? - Me pregunta indicando con su mano que tome asiento.
- Es que quería preguntarte cómo debo llamarte con tu familia, ¿Sr. Swan o Jorge?
- Sólo Jorge. No me gusta que me digan Sr. Swan.
- Ok Jorge, hay algo más que quería pedirte...
- Habla. - Dice volviendo la mirada a su laptop.
- Quiero ir al colegio. - Digo bajando la vista al suelo.
- Volverás mañana antes de ir con mi familia. - Él está tranquilo pero yo no.
- Pero ¿A dónde? - Pregunto porque no sé cómo lo haré ahora para pagar mis estudios. Antes al menos tenía un trabajo.
- Al mismo colegio en el que estabas ¿Porqué deberías cambiarte? ¿Hay alguna razón? - Me mira preocupado ahora.
- Es que... Se venció mi colegiatura. - Digo nerviosa, asustada y hasta avergonzada.
- ¿Y eso que? - Pregunta sin ánimo.
- Que no puedo volver si no pago y yo, bueno, te quería proponer algo... Si es que se puede.
- Dime.
- Quería trabajar en tu casa o en tu oficina, puedo hacer el aseo o ayudarte con lo que necesites para poder pagar mis estudios.
Mi cabeza aún apunta al suelo y de pronto lo escucho reírse, se para y yo levanto los ojos para mirarlo. Se acerca a mí y mi pulso comienza a latir más rápido. Dios, si es muy sexy.
- Mírame, Dalia. - Muerdo mi labio y mi corazón ya está en mi garganta.
- Es gracioso que creas que tienes que trabajar para que yo pague tus estudios. - Dice tomando mi rostro con sus manos.
- ¿Quiere decir que no me darás el trabajo? ¿Porqué? Ni siquiera sabes si lo puedo hacer. - Retiro sus manos de mi rostro y me intento alejar, pero el me toma de los hombros y me acerca aún más.
- Quiero decir que le prometiste a tus padres estudiar, y que yo te prometí que te iba a ayudar a cumplir tus sueños, tus estudios están pagados hasta el próximo año, Dalia. No tienes que trabajar, sólo debes preocuparte de estudiar.
- ¿Que? ¿Cómo pagaste mi colegiatura hasta el próximo año? Nadie tiene tanto dinero.
- Ve a preparar tus cosas para dormir. Te mostraré tu habitación.
Me toma de la mano y una corriente eléctrica pasa por mi cuerpo mientras él me guía hacia una habitación bastante espaciosa y de color blanco que tiene una cama grande, mesitas de noche a ambos lados, un columpio colgante, dos puertas, asumo que uno es un baño y el otro es del armario, no hay nada más. Es lindo y es justo para una persona, no necesito mayores cosas.
- ¿Está bien la habitación? - Pregunta él y yo le sonrío. Aún tenemos las manos unidas.
- Si, es perfecto para mí.
- Faltan muchas cosas aún, quiero enviarla a pintar, agregarle algunos cuadros, un escritorio para que puedas estudiar, un armario para tus libros, una nueva computadora para tus tareas, y bueno, algunas cosas básicas que tú elegirás.
- No necesito nada más de lo que ya tengo, Don Jorge.
- Está bien, Srta. Herrera. - Me suelta y sale de la habitación. No sé porqué siento que algo extraño acaba de pasar.
Llegó el día de conocer a su familia, su madre Lilia, su padre Daniel, su hermana Deisy y su abuela Nancy, todos fueron personas increíbles mientras me vieron entrar, todos me rodearon y me abrazaron, debo confesar que realmente me sentí como en una familia nuevamente.
- Hijo, creo que nosotros deberíamos quedarnos con ella, es una pequeña princesa que necesita contención y nosotros, cómo tus padres, podemos hacerlo mejor. - Dice su madre tomando mis manos, ella es demasiado dulce.
- No, ella tiene conmigo todo lo que necesita y mañana volverá al colegio, habíamos pensado en qué fuese hoy pero pensé que era mejor que se tomara un día más para prepararse.
- ¿Volverá al Élite Institute? - Preguntó su padre.
- Si, ya está todo listo. - Dijo Jorge mirando hacia otro lado.
- Hijo, ¿puedes traerla más seguido?. - Juro por Dios que no entendía porqué estaban siendo tan lindos conmigo, había algo aquí que yo no sabía.
Me alejé un poco de ellos y me acerqué al jardín, en él habían dos personas que no había visto, una era una chica de mi edad o quizá un poco mayor, rubia y preciosa y el otro era un hombre de unos 20 años también rubio y de ojos claros, era bastante atractivo pero no tanto como Jorge, aunque podría decir que eran parte de su familia por la mirada arrogante y fría que lo caracterizaba.
- Hola, tu debes ser la recogida. - Dice ella y un sentimiento de pánico y dolor se apodera de mi.
- ¡Vania! No le hables así, eso no te lo permito. - Dijo el chico rubio acercándose a mi y tomando mi mano mientras me sonríe de forma tierna y adorable.
- Hola Dalia, soy Ángel, hermano de esta odiosa chica que está allí, ella es Vania y nosotros somos hijos de Henry y Miriam, nuestros padres están en un viaje de negocios así que estamos aquí por el tío Jorge.
- Hola Ángel, que bonito nombre. Hola Vania. - Digo con timidez y ella solo sonríe burlona.
- No la tomes en cuenta, es niña y eso la hace tonta. Me alegra que seas parte de la familia, nos hacía falta una chica más aquí. - Ángel es una persona muy agradable, alguien de quién te podrías enamorar si pudieses lograr que te mirara con otros ojos.
- Por Dios, Ángel, ella es sólo una chica recogida por el tío Jorge debido a que, si no fuese por sus padres, ahora sería él quién estaría muerto...
- ¡Vania! ¿Que mierda te pasa? No puedes ser tan venenosa ¡Maldita sea!
Una lágrima cae por mi mejilla recordando lo estúpida que fui al venir aquí, pero Ángel rápidamente toma mi mano y me jala contra su pecho acurrucándome en él.
- Vania vete de aquí. Al menos has eso, por favor. - Él le pide de forma amable y ella refunfuña un poco antes de irse mientras Ángel me acaricia el cabello.
- Perdona a mi tonta hermana por favor, ella ha sufrido mucho y se ha convertido en alguien desagradable por eso. Lo siento. Deberías venir más seguido, sé que si compartimos más ella te terminará amando.
- Gracias Ángel, de verdad.
Me alejo de él y limpio mis lágrimas mientras una figura alta coloca su mano en mi hombro.
- ¿Que sucede, Ángel? - Es Jorge quien pregunta.
- No es nada, yo sólo... - Quiero hablar pero Jorge me interrumpe.
- Dalia, si sucede cualquier cosa, te pido me lo digas y para que lo consideres, si le pregunto a él, espero que él me responda.
Diablos, Jorge se ve un tanto extraño ¿Le habrá molestado que saliera de la casa sin decirle?
- Sólo Vania y su ácido, sabes que ella aún no acepta lo de...
- Lo sé. Gracias por cuidar de ella, Ángel.
Ángel me sonríe y pasa a mi lado despidiendose con la mano de nosotros, realmente es guapo, su espalda ancha y sus brazos bien formados me...
- ¿Que estás mirando? - Diablos, Jorge siempre me atrapa.
- El jardín. - Digo sonriendo de forma infantil.
- Deja de mirar dónde no debes. Sólo tienes que estudiar.
- Si, lo sé... ¿A qué se dedica Ángel? - Pregunto curiosa y Jorge se aparece frente a mi vista con cara de reproche.
- Ángel es mi sobrino y está fuera de los límites, créeme cuando te digo que jamás dejaré que te quedes a solas con él.
- ¡Hey! Soy adolescente y soy hormonal, puedo preguntar por un chico guapo.
De pronto él me golpea la frente con un dedo y me mira molesto.
- Fue- Ra- De- Los- Li- mi- tes ¿Te quedó claro?
Y yo que ya estaba empezando por imaginarme a Ángel yendo conmigo a la graduación. Que perdida para mí corazón.