Justo cuando ella pensaba que no podía aguantar más, los azotes cesaron, y Cody le quitó la mano de la espalda y se acercó a Jen. Sarah estampó sus pies ligeramente, moviendo su trasero, tratando de respirar normalmente, haciendo todo lo que podía para tratar de aliviar el dolor en su trasero. A su lado, Jen gimoteaba más fuerte con cada golpe que Cody daba. Sarah apretó la mano que sostenía, tratando de darle fuerza. Miró a Jen y vio que las lágrimas corrían por su cara. Sintió esa sensación de culpa tan familiar otra vez. ¡Todo esto fue su culpa! Finalmente, las nalgadas dejaron de caer. "¿Dónde está esa correa, amigo?” Cody le preguntó a Nick. "Yo la buscaré". La voz de Nick sonaba ronca. ¡Estaba disfrutando de esto! "Tómate tu tiempo", dijo Cody. "Seguiré golpeándolos mientras tan

