Capitulo 42

1077 Palabras
Después del día de padre e hijo, llegamos a la mansión. El avión ya estaba estacionado aquí. Era hora de enfrentar todos mis problemas, bueno, el mayor de mis problemas. Bien, era hora de enfrentar a Aixa. Yo estaba muy molesto con ella; quería matarla, también besarla y abrazarla, pero ella debía pagar lo que hizo después de mi muerte, al igual que los demás. Al subir al avión, Paúl dijo: "Papá, llévame al fuerte, no quiero llegar al palacio, no me hagas enfrentarla aún." Yo resoplé y dije: "Te llevaré al fuerte, pero aprende: no cometas mis errores. Anoche enfrentaste tus problemas; estos no se van a ir esquivándolos. Yo también estoy enojado con ella, pero no voy a correr por eso. Ella es una buena mujer y se equivocó; por desgracia, ella no aprende de sus errores, pero le daré una oportunidad más. Algún día tú y Vincent deberán enfrentarla y decirle lo que sienten." Él asintió y dijo: "Seguiré tu consejo, pero aún no estoy listo; déjame pensar y reflexionar." Yo asentí y partí al fuerte primero. **** En el palacio, Abby, Aixa, Alice, Jade y Janet hablaban. Aixa estaba preocupada y decía: "Luna dijo que él estaba molesto conmigo; tal vez por eso no llega. Ya vieron, él envió a Sofía y Ruth. No sé, Ruth parece muy embobada con Caín, pero Sofía sabe todo lo que hice; ella irá por Paúl aprovechándose de que está molesto conmigo." Abby respondió sonriendo: "Mi tía no es rival para ti, pero Sofí es incluso más hermosa que tú y puede manejar a Paúl a su antojo; siempre lo hizo y ella siempre estuvo enamorada de él. Aun así, Paúl te ama; se ve que el infierno no cambió eso. Él te salvó al caer y dijiste que acarició tus pechos; él aún muere por ti." Aixa reía mientras decía: "El maldito aún muere por mis pechos. Pero solo es atracción; eso no es amor." Jade resoplaba y decía: "Luna dijo que él volvió hace un año y se fue lejos. Ella le contó todo; también sabe todo lo que dijimos de él y lo que pasó en esa fiesta. Ya viste que estaba molesto con Aurelia por tener un bebé suyo; Aixa, no solo tú estás en problemas." Alice suspiraba y decía: "Él me matará y a Máx por defenderme; por favor, cuiden a mis niños." Janet reía y decía: "Ese maldito tuvo mucho tiempo para pensar; todas deberemos tener cuidado." Todas asentían como si ellas fueran el centro del mundo. **** Después de dejar a Paúl, volví a Argentina. Dejé el avión lejos del aeródromo y entré por una entrada secreta a mi habitación, la que preparé para Aixa en aquella ocasión. Yo estaba cansado; no había dormido mucho estos días, así que me duché y me dormí profundamente. Desperté a la hora de cenar; estaba hambriento. Así que salí de la habitación con una botella de agua. En la sala todos esperaban la comida mientras charlaban. Mi pequeña Aurelia dijo: "¿A qué hora vendrá papá? ¿Por qué se tarda tanto? ¿Acaso no quiere vernos?" Aldara era mi pequeña adolescente; ella estaba nerviosa, jamás me había visto y esperaba por mi llegada. Wendy también esperaba ansiosa y dijo: "Señor Salomón, ¿dónde lo dejo? ¿Por qué aún no llegó?" Salomón estaba, cómo decirlo, muy emocionado; él no compartía una mesa en familia hace más de treinta mil años. Cuando estaba por hablar, dije mientras bajaba por las escaleras: "¿Quién no llegó? Ya tengo hambre." Todos se quedaron atónitos al oírme; sin embargo, una bruja gritó: "¡Abuelito, estás aquí! ¡Abuelito, ven a abrazarme!" Al oírla, caí hacia atrás nuevamente, tomando mi pecho; yo no me acostumbraba a oír la palabra. Todos los que estaban en la sala empezaron a reír a carcajadas al ver mi cara pálida. Mientras yo gritaba: "¡Maldita niña, acaso quieres matarme! Te dije que soy tu tío Paúl." Aurora sonrió, corrió y saltó sobre mí, y me regañó: "Abuelito, no digas 'maldita'. Mamá dice que es malo. Mejor, abrázame, sí". Yo resoplaba, pero la abrazaba. Luego, una avalancha de puro amor llegó hacia mí. No me alcanzaban las manos para abrazarlos. No voy a negarlo, esperé más de dos mil años por ese abrazo, así que mis lágrimas caían, al igual que las de ellos. Aurora, sin embargo, no estaba de acuerdo con tantas personas sobre mí. Así que empezó a moverlos y gritó: "Dejen a mi abuelito en paz. Lo van a matar. ¡Ya basta! ¡Muévanse!". Ella se colgó de mí mientras todos resoplábamos. Yo, sin embargo, dije: "Niña, dime 'tío'. Soy el tío Paúl. Vamos, tú puedes". Ella resopló y volvió a regañarme: "Abuelito, ya basta. No eres mi tío. Si insistes con eso, dejaré de hablarte. ¿Oíste?". Yo volví a caer sentado en las escaleras con ella encima. Esta bruja estaba amenazándome a mí, a Estigma, el niño sin alma. Así que quise responder: "Tú... tú... com...". Yo miraba su carita con los cachetes inflados, haciendo puchero, con sus ojos entre cerrados, y terminé diciendo: "Bien, ya no me mires así. Das miedo. Mejor, dame besos". Ella volvió a reír mientras me abrazaba y besaba sin parar. Todos reían al ver que no podía resistirme a ella. Luego, la bajé para que fuera a jugar, y volví a abrazarme a Aurelia y Wendy. Ellas estaban llorando sin parar. Yo lloraba con ellas, como si alguien hubiera muerto, en vez de volver. Karima, Katherine, Arthur, Tayler y James se unieron al grupo, mientras todos lloraban emocionados. Yo sufría porque aún faltaban dos de mis niños aquí. Luego de los manoseos con mis niños, Máx, Jack y Edward me abrazaron fuerte. Mis padres y abuelos les siguieron. Luego, saludé al resto con las manos. Claro que esto molestó a varios. Abby llegó a mí, abrazándome fuerte, y dijo: "Maldito, te tardaste mucho". Yo sonreí y dije: "Maldita, tú te tardaste mucho. ¿Dónde está mi nuevo mejor amigo? Le daré mi vida con gusto cuando la necesite. Por fin pude deshacerme de ti". Abby reía a carcajadas al oírme. Luego, dijo: "Por siempre y para siempre, por toda la eternidad, a menos que yo me enamore de otro. Ya me enamoré de otro, pero jamás voy a olvidarte". Yo sonreí y respondí: "Lo sé. ¿Quién podría olvidarme?". Ella volvió a reír por mi arrogancia.
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