Capitulo 41

1104 Palabras
Luego del emotivo abrazo, dijo: "Papá, es bueno verte bien. Lamento que tuvieras que venir aquí por mí". Yo sonreía mientras limpiaba mis lágrimas que corrían por mis mejillas y respondí: "Paúl, lamentarlo por que, elegiste el lugar perfecto. Dime, ¿qué sucede? ¿Por qué no llegaste al palacio?" Él resopló y dijo: "Llevaste a todos al palacio. Yo no quiero estar con todos". Yo resoplé y dije: "Paúl, son tus hermanos y tu madre. Luego los de siempre, ¿qué hay de malo? ¿Acaso el esposo de tu madre te molestó? Si es así, dímelo, lo mataré rápido". Paúl sonrió y dijo: "Papá, Liam Koch es un hombre genial, se portó bien conmigo. Yo lo quiero mucho, al igual que a mis hermanos. Pero no voy a volver mientras Aixa esté en el palacio. Mi madre es su amiga y jamás interviene en su relación pero yo no quiero verla. Lo siento, papá, sé que la amas y que seguirás con tu vida, pero yo no volveré. Ella nos abandonó. Todos creímos que permaneceríamos juntos, pero nos dejó. Todos nos esparcimos por el mundo. También echó a mi abuelita. Ella, en una fiesta, en vez de arreglar las cosas, nos insultó a todos, nos echó, incluso a Katherine y Tayler. Ella no se portó bien. No la perdono y no lo haré. No estoy listo aún". Yo resoplé y respondí: "Entiendo, aun que no solo fue su culpa. Tu mamá era mi esposa, al igual que ella; sin embargo, tampoco intervino. Tus tíos, todos ellos, debieron intervenir, pero tampoco lo hicieron. Y esas dos abandonaron a mis hijos después de mi muerte. Puedes ir al fuerte, si no me seguirás; no te quiero aquí en peligro. Luego volveremos a hablar". Paúl asintió y volvió a pedir perdón mientras me abrazaba. Luego de toda la conmoción, dije: "¿Por qué no estás con una chica? ¿Qué sucede?" Él se puso serio y tartamudeaba al hablar: "Yo... yo lo siento...". Yo me sorprendí y dije: "¿Qué sucede, acaso eres gay? ¿No te gustan las mujeres? Paúl, si es eso, no seas tonto y vive tu vida como mejor te plazca. Me divertiré asesinando al que te molestó". Él sonrió y dijo: "Papá, no soy gay, me gustan las mujeres, pero no puedo hablarles. Me pongo muy nervioso, tartamudeo y quedo en ridículo". Yo empecé a reír a carcajadas al oírlo. Él golpeaba su frente y se quejaba: "Papá, no le dije a Tayler o Arthur para que no se burlen. Pensé que tú serías diferente". Yo seguía riendo, no podía contenerme. Todos nos miraban; él empezaba a ponerse nervioso. Yo me calmé y dije: "Claro que iba a reírme, no seas tonto, es muy gracioso. Dime, imagíname a mí, con mi hermosa carita, mi increíble cuerpo y tener miedo de hablarle a las mujeres". Él sonrió y dijo: "Es verdad, es gracioso, pero ya no te burles". Yo asentí y dije: "Mira, tienes la atención de aquella chica, ve con ella". Él se quejó y dijo: "Papá, te dije que no puedo hablarles". Yo sonreí y dije: "Ella te está viendo, no necesitas hablar. Llega a ella, siéntate y pídele al cantinero dos tragos. Fíjate qué es lo que bebe y dáselo. Luego deja que ella hable, respira profundo y responde hasta que entres en confianza". Él resopló y dijo: "¿Y si no puedo hacerlo?" Yo resoplé y dije: "No seas cobarde, eres mi hijo. La mayoría de las mujeres te dirá que no o se hará la difícil, aprende eso. Luego estarán esas que te dirán que sí y te enseñarán a convencer a las que te dicen que no. Ahora ve". Él estaba muy nervioso, pero fue por ella. La mujer lo miró sin decir nada, así que él pidió los tragos. Él le pasó el trago y ella lo aceptó. Luego ella empezó a hablar mientras él respondía, aún asustado. Pero luego se relajó y empezaron a reír y hacerse amigos. Yo no podía creer que él aún tuviera su problema de timidez. Yo fui por él y dije: "Vámonos, niña, dale tu número para que puedan jugar después. Esta es mi despedida de soltero y necesito a mi amigo". Paúl sonrió, pero quería matarme en ese momento. Ella le dio su número y nos fuimos. Paúl se quejaba: "Papá, ¿por qué me alejaste? Es la primera vez que puedo relajarme hablando con una mujer". Yo resoplé y dije: "Niño, aún eres virgen, ¿verdad? Vamos a que aprendas a relajarte". Él se puso colorado y asintió. Yo volví a reír a carcajadas. Paúl era muy apuesto, era más alto que yo y tenía un buen cuerpo. Imaginen al mejor galán de novelas que a ustedes les pueda gustar; ahora piensen en que son tímidos y vírgenes. Es muy gracioso, ¿verdad? No me pidan que deje de reír. Al salir del bar, lo llevé a un antro, uno de verdad, donde había hermosas trabajadoras sexuales. Al llegar, él no quería entrar; estaba muy avergonzado, aun que antes era natural que esto pasara, que el padre llevara al hijo a estos lugares. Hoy en día ya no se hace; es muy vergonzoso para los príncipes. Sin embargo, lo llevé a la puerta y dije: "Míralas, ¿quieres perder la timidez? Ellas te ayudarán. Dale gracias a Dios que existen, aprovéchalas y aprende". Él resopló y apuntó a una mujer de cabellos teñidos de rojo. Ella se acercó, tomó su mano y lo llevó. Yo miré a la mujer de la entrada y dije: "Él es tímido, ve con él. Se ve que eres experta, necesito que aprenda a hablar con las mujeres y que la pase bien. Mántenlo ocupado. El dinero no es problema". Ella asintió y se fue con él. Yo no me fui; ya estaba aquí, así que apunté a varias de ellas y me fui a una habitación. Finalmente, la noche pasó. Yo pensaba volver rápido, pero él no salió, así que busqué otras chicas más resistentes. Después de salir el sol, él salió feliz de la habitación. Yo ya lo esperaba, así que le pagué a la encargada del lugar, más las propinas para las chicas, y nos fuimos. Él sonrió y dijo: "Gracias, papá, eres increíble. Creo que le robé el sueño a Tayler. Él siempre soñó con andar contigo de farra, como suele decir". Yo sonreí y respondí: "Es algo vergonzoso hablar de eso. Yo no tengo tu sensibilidad. Tayler tendrá su sueño, no te preocupes por él". Paúl asintió y luego fuimos por el avión.
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