Geraldine, mi madre, reía al oírlo y decía: "Niño, cumpliste 27 años y todavía no te conocimos ninguna novia. Las chicas Walton son lindas, busca a una de ellas".
Abby reía al oírla mientras Paúl ponía cara de pocos amigos.
Luego de reír, Abby susurró al oído de mi madre: "Mamá, creo que Paúl es gay. Déjalo en paz, ya encontrará alguien que le interese".
Mi madre golpeó su frente y susurró: "¡Qué tonto! ¿Eso qué tiene de malo? Si es gay, debería decirlo. Hoy hay personas que hasta se creen gatos y otros animales".
Abby reía sin parar al oírla y dijo: "Déjalo en paz, algún día se lo dirá al mundo".
Luego volvió a decir: "Mamá, dejaré a Rachel y Henry contigo. Liam quiere llevarme a cenar. Henry no te dará trabajo, es un adolescente y algunos de sus amigos vendrán para encerrarse a jugar, pero fíjate en Rachel, ella es muy pequeña aún".
Geraldine sonrió y dijo: "Puedes ir tranquila, yo me ocuparé de ellos". Abby corrió a buscar sus cosas después de hablar.
(Liam, nuevo esposo de Abby, después de 4 años de sufrir por mi muerte y vengarse de mí jugando con cualquier hombre que le gustaba. Abby dejó de jugar, ella logró enamorarse de un gran doctor; este era un hombre apuesto, bueno y gentil. Cinco años después de mi muerte, ella decidió casarse con él.
Un año después dio a luz a Henry, hoy un adolescente de 14 años. Varios años después decidió tener a Rachel, su niña de apenas 4 años. Ahora es feliz con su esposo y sus hijos).
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Florida, en mi mansión.
Máx y Jack, junto a los niños, reían al volver a su peso normal.
Jade, Alice, Laura y Lourdes también reían felices.
Alice decía: "Prínceso, espero que empieces a ponerte en forma. Quiero volver a ver esos músculos y abdominales en tu cuerpo".
Mientras Lucas, Gabriel y Megan reían por las palabras de Alice, la pequeña Brenda decía: "Tía Alice, mi papá siempre fue gordito. ¿Por qué le exiges que se ponga en forma ahora?".
Todos reían al oírla, mientras Alice decía: "Mi amor, tu papá, antes de que Jennifer y los demás nacieran, parecía un modelo de revista, al igual que tu tío Jack. Pero unos años después de que ellos nacieran, se dedicaron a comer tanto que quedaron pansones, pero su tío Edward los pondrá en forma, ¿verdad?".
Edward resopló y dijo: "Esos idiotas subieron de peso al ver que la comida quedaba. Margaret hacía demasiada comida para su tío Paúl. Él sí comía mucho, así que estos tontos comían de más".
(Megan y Lucas, hijos de Máx y Alice. Gabriel y Brenda, hijos de Máx y Laura).
(Jennifer y Sebastián, hijos de Jack y Jade. Abdiel y Oneyda, hijos de Jack y Lourdes).
Ellos eran muchos. Laura y Lourdes quisieron tener más bebés después de los primeros, así que tuvieron a las dos niñas.
Máx y Jack estaban felices, aun cuando sus hijos eran muchos y los volvían locos. Les gustaba tenerlos. Ahora Jade y Alice iban por uno más cada una, jurando que dejarían que sus hijos sean adultos antes de volver a tener otros.
Después de jugar y bromear, Máx y Jack se fueron a entrenar con Edward. Ellos necesitaban recuperar su cuerpo, no por estética, sino para poder pelear, o serían completamente inútiles.
Los niños estaban lejos del entrenamiento, pero lograban ver por las cámaras cómo Edward les daba una paliza a Máx y Jack, que aún no recuperaban sus reflejos y habilidades.
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Miami Beach.
No muy lejos del penthouse de Aurelia estaba la mansión de Jhon. Lucía hablaba con Geraldine sobre algunos casos del hospital.
Geraldine era una gran doctora; ella se sumó al hospital de Aixa y, junto a Janet, Jade, Alice, Abby y la misma Aixa, trabajaban allí.
Geraldine no había formado pareja; ella era una mujer libre y no quería más que ayudar. Siempre dijo que con la fórmula tendría muchos años para enamorarse y tener hijos, así que solo se dedicaba a trabajar.
Lucía, después de mi muerte, también me odió, no al extremo, pero yo jamás me despedíde ella y se quejaba por esto.
Pero era mi hermana; no dejaba que las demás me insultaran y maltrataran delante de ella, al igual que Aurelia. Es por eso que no hablaba con Aixa y las otras dos.
Ella perdonó a Jhon después de diez meses, pero ya saben, el perdón de las mujeres cuesta caro, así que el pobre Jhon vivía siendo un "pollerudo".
Aunque Jhon quería más hijos, Lucía lo corría, diciendo que cuando yo regresara y le contara qué pasó, lo pensaría.
Geraldine reía al ver al pobre Jhon sufrir por mi culpa.
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En el palacio, después de hacer la fórmula que James me robó, hice dos fórmulas con la yerba que Lucifer me entregó y dejé un poco de yerba para hacer otra para mí.
Más de un mes pasó desde que volvimos. Yo entrené lo mejor que pude a Salomón después de darle la segunda fórmula del fruto.
Ahora él dormía por inyectarle la tercera y última fórmula.
Yo había cambiado toda la tecnología del palacio y había mejorado diez veces más la tecnología actual que tenía el mundo, pero solo para mis cientos de teléfonos, portátiles y el palacio.
Así que empecé a ver qué hacían los demás, tanto mis amigos, familiares como enemigos. Nadie podía verme como siempre, así que sabía qué pasaba en todo el mundo.
A los únicos que no investigué fue a mis hijos y Aixa. Yo no quería enfrentar, aun que habían crecido y ya no eran esos bebés que dejé hace 20 años. Solo supe de Wendy y James por la vieja y sabía que todas mis niñas eran científicas, y mi pequeña genio era una Ph.D. en ciencias de computación.
Significa que era doctora en filosofía de computación. Ella era un genio en todas las ramas y también era la mejor científica de la humanidad, donde también era Ph.D.
Ella era la mejor en todo, al igual que yo lo fui alguna vez.
Aunque estaba orgulloso de todos, cuando Luna la nombraba, era ver caer mis babas por doquier. Aun que por mi secuestro, jamás el mundo supo que fui el mejor. Karima fue reconocida como el ente más grande del planeta todos los años desde que fue mayor de 18 años.
Aun así, estaba años luz detrás de mí y yo me encargaría de que lo supiera, cuando pudiera molestarla.