Macedonia. Dentro del palacio renovado por Karima.
James Tayler, Arthur, Karima y Thea hablaban con Alejandro y los demás.
James decía: "Tía, lo mejor es que vaya solo. Tayler es muy lento y me retrasará".
Tayler resoplaba al oírlo y decía: "Ten más respeto por tu hermano mayor, tonto. Tienes suerte de encontrar la última fórmula de papá o te daría una paliza".
Arthur intervenía y se metía entre ellos; los dos eran unos busca pleitos. Ambos eran grandes amigos y hermanos, pero eran dos niños y competían por quién era el mejor.
James fue entrenado por Ng Mei y todos los buenos para nada de los hombres de Alejandro: Espartaco y Aquiles.
Tayler fue entrenado por mi vieja maestra, Gloria Mark, así que los dos sabían pelear bien. La diferencia entre ellos fue la buena enseñanza de Edward a Tayler.
Ellos estaban cerca, así que Tayler buscó a Edward para que lo instruyera en el arte de asesinar de la liga de asesinos.
Así que Tayler era mejor con armas y siendo sigiloso; incluso su combate cuerpo a cuerpo era mejor.
Karima reía al verlos y decía: "Irán los dos mientras nuestros hombres distraen a los suyos. Wendy es mejor luchadora que ustedes y conoce a la perfección cómo pelean; su madre pertenecía a ellos y le enseñó bien".
James y Tayler resoplaban al oírla, pero asentían. Thea reía al verlos mientras decía: "Iré por esos dos mañana para que me acompañen; los necesitamos.
Edward dijo que ya están en forma, pero que irán a una boda, luego a una fiesta y partirán desde allí al viejo Alamut".
Todos se sorprendieron al oírla. Estaban asombrados; nadie sabía quién se casaría, pero no les importó saber y siguieron con sus planes.
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En el palacio, después de una sesión de entrenamiento, Salomón estaba listo para pelear. Él no sería el mejor de todos, pero podría defenderse hasta que lo entrenen mejor.
Él ya tenía su tercera fórmula en el cuerpo y era increíblemente fuerte y rápido, tres veces más que yo, que aún no había preparado una fórmula para mí.
Solo tenía tres inyecciones: la primera, la segunda y la tercera fórmula para el otro sujeto.
Mientras comíamos, dije: "Luna, llama a Margaret; la quiero aquí con todos los que fueron empleados del palacio. Pon a que arreglen ese jardín y pinten el palacio por fuera. Todo es un desastre porque descuidaste el palacio".
Luna resopló y dijo: "Niño, ¿cómo podría mantener el palacio? Mi dinero no alcanza para tanto".
Yo resoplé y dije: "Debiste hablar con Jhon o Aurelia; ellos te hubieran dado el dinero".
Ella resoplaba por ser regañada mientras recordaba y decía: "Ve por mi niña, dile que no fue mi culpa, que tú me obligaste".
Yo resoplé y dije: "Deberás esperar; mañana iré a Estados Unidos. Quiero ver si esa perra se atreve a hacer lo que piensa. Luego iré por mi niña y a cuidar a los otros tontos".
Luna se sorprendió y preguntó: "¿Quién hará qué?".
Yo sonreí y dije: "Supe que Aixa piensa casarse. Si lo hace, luego de que le dé el beso final confirmando su casamiento, le dispararé en la cabeza junto a su amado".
Luna resopló y dijo: "Deja de molestar; esa niña se convirtió en otra persona por lo que le hiciste".
Yo me sorprendí al oírla y pregunté: "Luna, ¿de qué hablas? Yo no le hice nada, solo simulé dejar embarazadas a las demás y le oculté que moriría, pero le envié miles de mensajes programados para decirle el porqué lo hice".
Luna resopló y respondió: "Ella se sintió mal por eso, creyó que no la amabas y hasta creía que no fue suficiente para ti.
Pero lo peor de todo fue cuando, en un reencuentro, Aurelia le dijo que dejaste un frasco de esperma para ella. Ella le dijo que lo hiciste porque eras a la única a la que amabas. Eso terminó de destruir a esa niña y se convirtió en una alcohólica".
Yo empecé a reír después de oírla. Aurelia era una perra; yo sabía que era cruel, pero no se metería con Aixa a menos que se lo mereciera.
Luego dije: "Yo no le dejé nada a Aurelia, mucho menos le dije eso. Yo no quería que tuviera un bebé mío aquella vez y tampoco ahora.
Hasta donde sé, todos los frascos conservados con mi esperma fueron destruidos por el emperador. La única que podría tener algo así es Ana, y no se lo daría a Aurelia. Si solo tuviera uno, lo usaría en sí misma".
Luna resoplaba y decía: "Pues algo pasó porque vi a esa niña en una de las fotos de James, y es idéntica a ti".
Yo dejé caer mi cabeza en la mesa, golpeándola fuerte; quería ir a matar a Aurelia ya mismo.
Salomón reía al verme y dijo: "Querías ver la graduación de tus hijos; ahora podrás hacerlo con esa nueva hija".
Después de oírlo, resoplé y dije: "Come y vámonos. Luna, que Margaret llegue aquí mañana temprano. No digas nada de mí, ¿oíste?".
"Está bien, llamaré ahora mismo. Será un placer molestar a esas dos. También las echaré de la mansión, para que aprendan a no hablar mal de ti y de mí".
Mientras comía, pregunté: "¿Por qué hablarían mal de mí? Yo no les hice nada a ellas".
Luna sonrió y respondió: "Lastimaste a su amiga, recuerda. Ellas te odian: Janet, Jade y Alice. Lo único que hacen es desearte mucho sufrimiento en el infierno".
Yo resoplé y respondí: "¿Qué hay de Máx y Jack?".
Luna resopló y dijo: "Ellos no les prestan atención, son unos pollerudos; se pasan el día como tú, antes de morir. Solo comen y cuidan de sus hijos. La última foto de James con ellos los muestra obesos, como esos esposos que no tienen sexo en casa y se la pasan comiendo".
Yo empecé a reír a carcajadas al oírla. No imaginaba a Máx y Jack con sobrepeso; ellos siempre cuidaron su figura más que cualquiera.
Luego de reír, dije: "Bien, echa a esas dos de todas mis propiedades. Máx y Jack tienen sus mansiones; que las usen. Si no supieron defenderme de esas perras, que se aparten de mi camino".
Luna resopló y dijo: "Ellos solo evitan pelear con ellas y no les hacen caso; no los culpes".
"Bien, no los dejaré en la quiebra, pero quítalos de mis propiedades". Luna sonrió y asintió.