|Ksenia Hartmann| —Esta baratija es horrible —murmuro al observar el anillo en mi palma—. Qué gusto tan pésimo. ¿De verdad pensaba regalar esto? Óscar asiente sentado a mi lado. Nunca me ha interesado entrometerme en la vida privada de los demás, y mucho menos en la de alguien que no me importa. Pero con Oleg es diferente. Es mi prometido, lamentablemente, y me odia. Yo no lo odio… solo me resulta insoportable la sabandija que tiene por amante y el lazo repulsivo que los une. Que no lo diga en voz alta no significa que no fantasee con clavarle una daga a esa perra en su delgado y precioso cuello. Según el informe de Óscar, el bastardo de mi futuro esposo estuvo hoy en una joyería comprando este anillo. Seguramente era para Loreley Vitale. Qué desperdicio. Terminará en la basura. ¿Tan d

